RESUMEN

Al Profeta Amós probablemente no lo hubiéramos invitado a predicar en nuestras iglesias. Su mensaje nos hubiera parecido demasiado… político… demasiado radical. 

También podría ponernos ansiosos que su descarga principal caería sobre los más pudientes en nuestra congregación. De la misma forma nos hubiera padecido mal la manera tan fuerte en que trataría a los líderes políticos y religiosos.

Bueno, en resumidas cuentas, el profeta Amós no era muy tolerante, ni políticamente correcto. Amos no fue un profeta políticamente correcto. Como rugido de león, el llamado de Dios ante el pecado de su pueblo había sonado y le llamaba a proclamar palabras de juicio. 

Quizás pueda sorprender a alguno que su mensaje giraba alrededor de la forma en que Israel había descuidado sus deberes hacia los más desfavorecidos y, en su lugar y a pesar de atravesar la nación un tiempo de prosperidad, oprimían sin misericordia a los más pobres de Israel.

Sí, Amos se pronuncia en nombre de Dios contra los que olvidaron sus deberes para con su prójimo y, en su lugar, vivían la vida loca de la prosperidad.

Su nombre significa “carga” o “el que lleva una carga.” No era un profeta de profesión, como bien aclara él mismo en la conocida frase: “Yo no soy profeta ni hijo de profeta, sino que cuido ovejas y cultivo higueras. 15 Pero el Señor me sacó de detrás del rebaño y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel.”  (7:14-15)

Amós trabajaba tanto en la ganadería como en la agricultura. Se dedicaba a la crianza de una especie de oveja, de poco tamaño pero cuya lana era de alta calidad. También trabajaba como “pinchador” de sicómoros (una varied de higos), procedimiento que ayudaba a que el fruto se madurara.

De modo que Amós era, en términos de hoy, un “laico,” un hombre de negocios a quien Dios llama al ministerio. Dicho ministerio dura poco tiempo, dos años como máximo.

Amós fue uno de los primeros profetas, si no el primero, en dejar su legado por escrito. Fue también el primero en profetizar la futura destrucción del Reino del Norte que ocurriría unos 30 años después. 

Amós era natural del Reino de Judá pero Dios lo llama a profetizar en y en contra del Reino del Norte (Israel). Una posición delicada. ¿Por qué profetizar arriesgando su vida? Porque Dios le había hablado a Amós y, por lo tanto, él tenía que hablar (7:14,15; 3:7,8).

Como características personales de Amós podríamos señalar, según intuimos por su breve libro, un corazón ardiente y valeroso. Cuando la situación lo ameritaba, sus palabras podían ser muy fuertes como demuestra, por ejemplo, el pasaje de las “vacas gordas de Bazán” 4:1).

Fue una época interesante el que le tocó vivir al profeta, unos 200 años después de la división del reino (en el 931 a.C.). Durante este tiempo aumentó el orgullo nacional en el Reino del Norte (Israel) gracias a importantes cambios en los ámbitos geopolíticos y económicos.

Internacionalmente, los cambios que recién se habían dado en el panorama político eran muy importantes. Filisteos, edomitas y moabitas habían recuperado su independencia. En el 805 a.C. el rey de Asiria (Adad-Nirari III) derrotó a Siria. Gracias a esto la amenaza de los vecinos del norte, Siria, fue acallada. Posteriormente, también el poderío asirio se debilitó por un tiempo. 

Esto dejó a Israel libre de presiones internacionales importantes lo que propició un ambiente de tranquilidad y prosperidad.  Económica-mente esto tuvo sus efectos. La paz le dio a Israel dominio sobre importantes rutas comerciales y la riqueza llegó a la nación del Norte, aunque esta riqueza cayó en manos de unos pocos comerciantes.  La prosperidad que llegó fue interpretada como evidencia del favor de Dios. Pero junto a la prosperidad aumentaron también la impiedad hacia Dios y la injusticias hacia los pobres.

Su libro

El libro de Amós tiene 9 capítulos que podríamos resumir de esta manera:

1. Rugido de León (1:1- 2:16) – Sermones

2. Juicio a Israel (3:1-6:14) – contra faltas a la ley de Dios y contra la complacencia religiosa.

3. Juicio de Dios (7:1-9:15) – Visiones.

I. Rugido de León (1:1- 2:16)

Amos oye el “rugido de león” (1:2; 3.4, 8). Se anuncia un juicio inminente.

Juicio a 6 naciones vecinas. Crímenes contra la humanidad.

Juicio a Judá e Israel – dejaron la Ley de Jehová.

II. Juicio a Israel (3:1-6:14)

Motivos para el juicio a Israel: 

1. Abusan de la ley al sobornar a los jueces.

2. Injusticia social – Abusan de los pobres.

3. Abandono total de la religión.

Amós dirige su mensaje contra faltas a la ley de Dios, contra la complacencia religiosa y contra la injusticia. Por primera vez es la nación (Israel) el objetivo de la acusación. Las faltas mencionadas, relacionadas por él no representan violaciones específicas a la Ley, pero sí a su espíritu solidario. 

Viendo esto podemos entender mejor porqué el momento del juicio no puede tardarse más.

“… No os volvisteis a mí.”  Recuerden cuando hablábamos del dolor de Dios. Espero que puedan percibir el dolor en estas palabras. Estas palabras reflejan el pesar del amado abandonado, del padre desobedecido. Y Amós transmite las palabras y el sentimiento. ¿Sentiría Amós también ese dolor?

III. CAPÍTULOS 7-14 – Juicios de Dios

Visiones (7:1-9:15) 

Aunque están ubicadas al final del libro, es probable que estas visiones, cuyas características son únicas en la literatura profética, estén relacionadas al llamado de Amós. La inicial intercesión del profeta en favor del pueblo cede al anuncio insistente de que Dios NO perdonará a su pueblo. Las anteriores advertencias de parte de Dios (hambre, sequías, etc. –4:6ss–) fueron ignoradas. Aun así está presente, como en casi todos los profetas de Dios, una nota de esperanza (7:2-6; 9:11-15) de la que hablaré más tarde.

Esta tercera y última sección del libro es diferente a las demás. Pero al leer estas profecías no olvidemos que no necesariamente hay precisión cronológica en estas secciones, aunque quizás sí algo en el desarrollo de algunas de las visiones. 

Una cosa es clara, y es que según avanzan las cinco visiones proféticas, se hace evidente la tendencia al aumento en la inevitabilidad del juicio inminente.

7: 1-9 Primera, segunda y tercera visión.

8: 1-14 Cuarta visión

9: 1-4 Quinta visión

9:8-15 Notas de esperanza. 

Pero en medio de tanto anuncio de destrucción y de dolor llegan nuevamente bellas palabras de esperanza: serán zarandeados, pero no acabados pues Dios dice,“… no destruiré del todo…”   y habla de una restauración venidera “en aquel día…” 

Jose R. Martinez-Villamil MD. MDiv.