RESUMEN

 

Se acepta como cierto que la fe cristiana es contraria al desarrollo de la ciencia. Se menciona el caso de Galileo en la Edad Media como la representación típica del cristianismo opuesto al conocimiento científico. Diariamente se presenta en las escuelas la falsa dicotomía “fe versus ciencia”. Aun más, se afirma sin reparos que una persona moderna no puede creer en Dios porque la Ciencia “ha hecho innecesario a Dios”.

A. Aspectos introductorios generales

En las escrituras hebreas (Antiguo Testamento) existe un canto en el cual, extasiado en la grandeza y complejidad de la Creación, el compositor clama: 

Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, 

La luna y las estrellas que tú formaste, 

Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, 

Y el hijo del hombre, para que lo visites?

(Salmos 8:3-4).

Este tipo de reflexión sobre la Deidad a partir de la naturaleza siempre ha existido. La llamada Teología Natural es una herramienta útil. Teólogos y filósofos la han usado para hablar en favor de la existencia de Dios. La Teología Natural presenta argumentos que, como los del salmista, parten de la existencia de una creación maravillosa, cuya belleza, complejidad y diseño se consideran suficiente evidencia para al menos plantear la existencia de un Creador.

Y ahora corresponde enfrentar varios mitos.

Mito #1 La ciencia ha hecho a Dios innecesario.

Premeditadamente o no, la ciencia de los pasados 200 años ha pretendido sacar a Dios de la ecuación humana al hacerlo “innecesario”.

Big Bang

En el programa anterior, cuando explicamos el Big Bang y su significado vimos que a través de ella se ha demostrado que el universo tuvo un comienzo.

En Dios y los astrónomos, el astrofísico Robert Jastrow escribió este párrafo final: 

«En este momento parece que la ciencia nunca podrá levantar la cortina sobre el misterio de la creación. Para el científico que ha vivido de su fe en el poder de la razón, la historia termina como una pesadilla. Ha trepado por las montañas de la ignorancia, está a punto de conquistar el pico más alto, y conforme se encarama sobre la última roca, le da la bienvenida un grupo de teólogos llevan ahí sentados durante siglos».

Evolución

La llamada teoría de la evolución, presentada oficialmente por Charles Darwin en 1859 con la publicación de su libro El origen de las especies, sin lugar a dudas marcó un hito importantísimo en la ciencia moderna. Tal y como presentada por Darwin, es un excelente ejemplo del poder de observación y deducción aplicados a las ciencias naturales.

La confusión respecto a lo que, si fuese cierta la Evolución, se podría concluir. ¿Es esto ciencia o fanatismo ideológico (cientifismo)?

– “Darwin hizo posible es ser un ateo intelectualmente satisfecho. – Richard Dawkins

– “El hombre es el resultado de un proceso sin propósito y natural que no le tenía a él en mente.” George Gaylord Simpson

Estos científicos, no hablan aquí como científicos, sino como fanáticos de sus presuposiciones metafísicas.

Ahora consideremos algunos puntos específicos sobre la Teoría de la Evolución y sus deficiencias, especialmente en lo que toca a su relación con la fe cristiana.

El origen de la vida

No es por sus conclusiones, sino por su punto de partida metodológico por lo que la ciencia moderna excluye la creación directa.

El registro fósil

Ronald R. West: “En contra de lo que escriben la mayor parte de los científicos, el registro fósil no respalda la teoría darwinista de la evolución…” Ronald R. West, Ph.D. “Paleontology and uniformitarianism”, pág. 216.

Las mutaciones

“Por muy numerosas que sean, las mutaciones no producen ninguna clase de Evolución. 

Pierre-Paul Grassé [destacado zoólogo evolucionista francés].

(continúa)