¿Dios bueno; mundo malo?

¿Por qué Dios creó el árbol del bien y del mal en el huerto del Eden? ¿Y si Dios sabía que Eva iba a fallar por qué entonces lo creó y lo permitió? .

La existencia del mal (y por ende, del sufrimiento) ha provocado más dudas sobre la existencia de Dios que ninguna otra cosa. Éste es el principal escollo a la fe de ateos, escépticos y agnósticos, así como de muchos creyentes. El dilema se resume en una frase que se le atribuye a Epicuro (usada por el filósofo inglés David Hume):

“¿Está Dios deseoso de prevenir el mal, pero no puede? Entonces no es todopoderoso. ¿Es capaz pero no lo desea? Entonces es malévolo.”

Aun más, como se podría plantear en base de las preguntas presentadas, que en esencia son una sola: ¿No podríamos decir que la culpa del pecado fue de Dios?  Y si ya Dios sabía que la primera pareja pecaría, ¿Por qué crearlos y así permitir la entrada del pecado? Al Dios plantar el árbol del conocimiento del bien y del mal, Él mismo les da la oportunidad de pecar.

¡No importa como lo presentemos, de una u otra manera Dios parece ser el responsable del pecado!

La paradoja de la existencia del mal en un mundo hecho por un Dios bueno es un tema complejo pero podríamos presentarlo, de forma sencilla, en tres formulaciones o realidades

1. Cuando Dios crea, lo creado NO es Dios. Dios es un ser eterno y existente en sí mismo. Esto es, que no depende de una causa anterior. Este ser es perfecto en todas sus características (amor, sabiduría, etc.).

Pero esto NO quiere decir que la Creación hecha por Dios perfecto, aunque perfecta en su origen, esté libre de la posibilidad de imperfección. Toda criatura o cosa creada por Dios NO es Dios (pues tiene una Causa que le antecede). Esto significa que, aunque la creación fuese perfecta, el elemento de imperfección estaría presente como una posibilidad inevitable.

2. Una buena creación es aquella donde existe la capacidad de elección. La libertad de la humanidad para elegir es una característica buena. La introducción de una característica buena (la libre elección) es la puerta por la que potencialmente el mal puede ser introducido, pues posibilita una “mala elección”.

De ahí la existencia del “árbol de la ciencia del bien y del mal”. El fruto de este árbol (de paso, uno entre quizás millares de árboles), fue lo único prohibido en todo el huerto del Edén. La presencia del árbol es lo que le dio a la primera pareja la capacidad de elección.

La premisa detrás de la pregunta que intentamos contestar es que el mal no debería existir en un mundo bueno. Pero un mundo bueno, sin maldad ni sufrimiento, es imposible si es que los seres humanos vamos a disponer de libertad para escoger (el llamado “libre albedrío”). Un mundo habitado por criaturas con capacidad de decisión es un mundo donde el mal es posible, aunque comenzara como una entidad perfecta. Podemos presentarlo de esta manera: la elección que Dios tenía que hacer era entre tener un mundo sin posibilidad del mal, pero sin libertad para los seres humanos, o un mundo con la capacidad de elección (el “libre albedrío”) y en el que necesariamente existirá el mal.

“La única manera de garantizar un mundo sin maldad es crearnos sin libertad.” (Peter Kreeft)

3. Dios conoce el sufrimiento que resulta del mal. Es sin duda en la Encarnación donde mejor y más claramente vemos hasta qué punto Dios  decidió experimentar nuestro dolor  “en carne propia”. En Jesús de Nazaret, Dios asumió forma humana, caminó por nuestro “valle de lágrimas” y experimentó nuestros sufrimientos. Hambre, sed y cansancio fueron parte de su experiencia. Con la muerte de su amigo Lázaro conoció el dolor de la separación y con Judas el de la traición. En la cruz de Cristo, las manos que antes hicieron el mundo se sometieron al martillo y a los clavos y la voz que ordenó el nacimiento del universo, clamó angustiada desde una cruz… Dios conoce personalmente el resultado del mal en la humanidad.

2 Comments

  1. Annie Santos says:

    Dios le bendiga, gracias por su pasion de enseñar la la Palabra de Dios y su deseo de compartirla….Sus enseñanzas son de mucha bendición al pueblo de Dios. Dios continue bendiciendo su vida y ministerio.

    • José R. Martínez says:

      Gracias por sus palabras. Me animan enormemente. Ayúdenos a dar a conocer la página. Dios le bendiga.

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