RESUMEN

Efesios 21  (“Intercesión”) 

“Intercesión”

(6:10-20)

EXCURSUS: En el frente de batalla

(Ro. 15:30; II Cor. 1:11; Efesios 6:19-20; Colo. 4:2-4; II Tes. 3:1-2)

Introducción

Los cristianos tenemos asumida la realidad del mundo espiritual. Creemos que lo que existe no está limitado a lo que vemos.  Pero no siempre actuamos acordes con este conocimiento, especialmente en lo que respecta a la lucha espiritual y al poder de la oración. Citamos fácilmente Efesios 6:12 («nuestra lucha no es contra carne ni sangre…») pero ignoramos sus repercusiones en la vida diaria y en el ministerio cristiano.

Pablo no tenía ese problema. Él vivía consciente de la guerra que se libra constantemente en el mundo espiritual y de lo determinante de la oración en el resultado de la batalla. Por eso oraba frecuentemente por las iglesias y por los creyentes. 

Es menos conocido el hecho de que Pablo también solicitaba el que se orara por él. Estos versos son una buena guía en nuestro ministerio de intercesión, especialmente al orar por nuestros líderes, pastores y misioneros. Nos instruyen sobre qué y cómo pedir.

¿Qué pedir?

Primero, podemos orar por protección y liberación. 

Pedir la protección de Dios contra las fuerzas de maldad es una forma de intervenir en la batalla. Hay momentos en que la lucha espiritual pasa del plano invisible al visible, del intangible al tangible. Es el momento en que la lucha es llevada a cabo por el enemigo a través de gente y circunstancias sobre las que ejerce algún grado de control. En estos versos Pablo describe a sus enemigos como «rebeldes» (desobedientes; no-creyentes), «malos» y «perversos». 

En segundo lugar, Pablo  también solicita oración por inspiración en el ministerio de la Palabra. La dependencia que Pablo tenía de Dios era evidente. Quería abrir su boca y estar seguro que lo que salía de ella era Su Palabra. Pide recibir de Dios la palabra para dar a conocer el misterio del Evangelio de Cristo adecuadamente. 

Tercero, también quiere que se pida para él autoridad. 

La palabra «denuedo» que vemos con alguna frecuencia en el Nuevo Testamento se puede traducir literalmente como «decir todas las palabras.» Pablo  quiere estar seguro de que, en el ejercicio del ministerio, dice todo lo que tiene que decir y que lo dice con libertad. Las presiones sobre un predicador (tanto humanas como espirituales) van más allá de la comprensión. Y muchas veces cedemos a la tentación de no decir todo lo que debemos. Pablo no quería ser así. El deseaba, como ya lo había practicado en su ministerio en Efeso, decir «todo el consejo de Dios». 

Hasta aquí hemos pedido por el predicador y su mensaje. Pero Pablo solicita también, en cuarto y quinto lugar, oración por oportunidades para la predicación y resultados de ella. A los tesalonicenses pide que oren para que la palabra corra, como un heraldo en misión urgente, y que la palabra llegue libremente a todo lugar. De manera más directa a los colosenses pide que oren para que la palabra halle oportunidad o «puerta».

Finalmente, que la palabra sea glorificada. 

Cuando en la Biblia se habla de la gloria de Dios se refiere a todo aquello que hace su carácter y atributos conocidos y alabados por el mundo (visible e invisible). Por lo tanto, cuando se pide aquí que la palabra de Dios sea «glorificada» se habla de frutos. No es que Dios es glorificado solamente cuando hay resultados visibles. Pero es importante entender que los buenos resultados traen gloria a Dios, porque es sólo por Su obra que los resultados son posibles.

¿Cómo pedir?

Debemos interceder, en primer lugar, luchando. 

El apóstol no pide aquí «ayuda» sino que solicita que «luchéis juntamente conmigo,” esto o sea, a mi lado. A la intercesión se le llama aquí una «lucha.» Y se lucha contra Otro u otros. A veces la intercesión es una lucha con Dios semejante a la de Jacob, donde la intensidad de nuestra súplica es puesta a prueba por el ejercicio mismo de la persistencia en la oración. No es que podamos manipular a Dios con nuestros gemidos o insistencia.

Pablo no pedía algo que él mismo y sus colaboradores no hicieran por sus hermanos. «Cuan gran lucha sostengo por vosotros,» escribía a los colosenses (2:1). La misma palabra vuelve a aparecer en esta misma carta cuando se dice que Epafras ruega encarecidamente por ellos . 

El apóstol instruye, en segundo lugar, que se ore con  «súplica 

Nuevamente la traducción no deja claro el sentido. Por «suplicar» usualmente entendemos la solicitud vehemente e intensa a alguien por un favor. Pero no es eso lo que dice aquí. El vocablo griego significa más bien «petición por beneficios particulares o necesidades específicas.» 

Tercero, la oración tiene que ser también en Espíritu (Efe. 6:18). 

El apóstol esperaba (creo que Dios también) que se orara moviéndose en la dimensión espiritual, que es donde se libra la batalla. El contexto es claro. Se habla de la lucha (recordemos Efesios 6:12) y de la armadura. Este verso viene tras toda esa explicación. La oración es presentada como un instrumento de guerra en favor del reino de Dios. (II Cor. 10:4; Romanos 8:26-27)

Por último, se nos dice que debemos orar perseverando . 

Varias palabras apuntan a lo mismo en el Nuevo Testamento:  «En todo tiempo»,  «velando» , etc. «Perseverancia» es un término usado en papiros antiguos que significa la continuidad de la espera en la corte o juzgado hasta que nuestro caso es atendido. También significa permanecer diligentemente en el trabajo. Nuestra lucha no termina hasta que la victoria llega. El brazo armado no reposa hasta alcanzada la conquista.

Conclusión

La eternidad dará testimonio de la efectividad de la oración y de su poder para la extensión del Reino. 

Desde lo secreto de nuestra habitación podemos ser copartícipes de las grandes luchas espirituales. Orando unos por otros, por nuestra iglesia, por nuestros pastores y por líderes participamos de manera activa en la extensión del Reino de Dios y de las victorias que le traen gloria.

©Jose R. Martinez-Villamil MD., MDiv., DD. (h.c.)

Texto bíblico tomado de la NVI

© Sociedad Bíblica Internacional

7 y 14 de marzo de 2011.