Grandes Mensajes… #3

¿Por qué se llama a este grupo de profetas “Profetas Menores”? ¿Acaso es que son menos importantes? ¿Y los Profetas Postexílicos? Y, además, ¿qué importa?

I. La importancia del Antiguo Testamento: ¿Prólogo o “Primera Parte”?
Así que comencemos hablando sobre el Ministerio profético.
Ministerio profético: Profetas y Pathos
4:19 ¡Ay mis entrañas, mis entrañas!
¡Cómo me tiembla el corazón!
Tengo el corazón palpitando,
no puedo seguir en silencio.
He oído el sonido de la trompeta,
el alarido que preludia la guerra;

Sufriendo POR Dios (por causa de Dios)
Sufrimiento físico, emocional y espiritual.

Sufriendo CON Dios
Identificación profeta-Dios.
Dios la busca.
¿Quién habla?
¿Quién ama?
El caso de Oseas.
El verdadero profeta sufre CON Dios.

Ministerio Profético: Definiciones y Categorizaciones
-“profeteo”
“Uno que habla por un dios y que interpreta su voluntad a los hombres. (Liddell y Scott)” o “Una persona llamada por Dios para comunicar su voluntad, sea ésta presente o futura.”

Ideas generales del mensaje profético
Mirada hacia el presente.
Mirada hacia el pasado.
Mirada al futuro.

D. Falsos profetas

E. ¿Nos dirigimos hacia esto?
Is. 30:9 Porque éste es un pueblo rebelde; son hijos engañosos,
hijos que no quieren escuchar
la enseñanza del Señor.
10 A los videntes les dicen:
«¡No tengan más visiones!»,
y a los profetas:
«¡No nos sigan profetizando la verdad! Dígannos cosas agradables,
profeticen ilusiones.
11 ¡Apártense del camino, retírense de esta senda,
y dejen de enfrentarnos con el Santo de Israel!»


Clasificación de los Profetas

Clasificación por tamaño
Curiosamente no es por su clasificación histórica sino por su tamaño que conocemos a los “Profetas Menores.” El nombre se lo adjudicó Agustín en el S. IV y, por supuesto, no hace referencia a la importancia de esos hombres (como parece recibirlo la Iglesia de hoy), sino por la extensión de los documentos.

Cuando la encuadernación de libros como los conocemos hoy no existía, los documentos escritos se conservaban en rollos de papiro o de piel. Los libros de los que llamamos profetas mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel) tenían la suficiente extensión como para ocupar un rollo completo. No así los “Menores.” De hecho, estos 12 libros estaban todos ubicados en un solo rollo, de ahí el nombre que le daban los judíos. Ellos se referían a los Profetas Menores como “El Libro de los Doce Profetas.”

Los libros del Antiguo Testamento se han organizado de diferentes maneras. Dependiendo la forma de agruparlos, el AT tiene 22, 24 ó 39 libros)

En el caso del pueblo judío – TaNaK
Torah (Ley o instrucción) – los cinco libros de Moisés
Nebiim (Profetas)
– 4 Primeros profetas – Josué, Jueces, Samuel, Reyes
– 4 Profetas tardíos – Isaías, Jeremías, Ezequiel, El libro de los 12 profetas
Ketubim (Escritos) – Poesía y sabiduría [Salmos, Proverbios y Job]; Megilot [Cantares, Rut, Lament., Eclesiastés, Ester], Históricos [Daniel, Esdras Nehemías y Crónicas].

Clasificación por época histórica
Los profetas en el Antiguo Testamento no siempre ministraron de la misma manera. Su función y mensaje varió según la etapa en que les tocó vivir.

Por eso es tan importante hacer un recuento (aunque breve) sobre la historia del pueblo de Dios en los tiempos del Antiguo Testamento.

El pueblo de Dios mantuvo una conducta errática durante el tiempo de los jueces, caracterizada por la frase que tantas veces se repite en el libro de Jueces: “En ese tiempo no había rey en Israel y cada quien hacía lo que bien le parecía”.

Este tiempo termina con la muerte de un hombre de Dios, Samuel a quien podríamos considerar como el último de los jueces y el primero de los profetas.

Bajo el liderazgo espiritual de Samuel y a pesar de las tensiones con naciones vecinas, como los filisteos, el pueblo vivió bastante bien. Pero en sus últimos años el pueblos hace a Samuel una petición que rompe su corazón y prepara el escenario para el rompimiento de Israel. El pueblo, habiendo visto como las naciones tienen un rey, le piden a Samuel uno para Israel. Tal y como Jahvé le dice a Samuel, “no te desprecian a ti, me desprecian a mí.

Hasta este momento el gobierno en Israel era uno teocrático, donde Dios, a través de profetas, jueces y sacerdotes, guía al pueblo. Pero todo eso va a cambiar con Saúl.

Saúl es el primer rey escogido por Dios para Israel. Luego de un buen inicio, el rey Saúl presenta un liderazgo endeble y, podríamos decir fracasado mientras, a la misma vez, muere de envidia al ver que Dios bendice y levanta a un joven líder, David.

El reinado de David fue uno en general bueno para la nación por lo que de aquí en adelante todo rey será comparado con él. David fue un hábil guerreo y guió al pueblo en importantes batallas que fueron expandiendo el territorio del reino. A pesar de sus conocidos pecados (adulterio y asesinato en lo relacionado a Betsabé y Urías) su espíritu humilde y su arrepentimiento le valió el perdón de Dios y la solidificación de su reinado, aunque se vio grandemente afectado en los últimos años, por luchas intestinas, incluso con sus hijos.

Cuando se acerca la muerte de David, este designa a Salomón como su sucesor. Bajo Salomón se vive un reino de paz durante el que se hicieron varias construcciones, entre ellas el majestuoso templo de Jerusalén.

Pero con la muerte de Salomón Israel va a dejar de ser una nación. Literalmente “se parte en dos” cuando un líder (Jeroboam) rechaza al hijo de Salomón y heredero designado, Roboam. Con Jeroboam se alían 10 de las tribus, mientras que con Roboam se quedan solo dos, Judá y Benjamín. Esto ocurre en el 931 a.C. y es seguido de décadas de rivalidad entre ambos reinos.

De aquí en adelante conocemos a las 10 tribus del norte como Israel, con Samaria como su eventual capital, y, en el sur, las dos tribus que conforman Judá, con Jerusalén como capital.

Este breve repaso histórico es necesario para comprender el contexto del ministerio de los Profetas Menores y del triste evento de la destrucción de Jerusalén 400 años después.

En base a esta consideración es importante distinguir entre grupos de profetas según los siglos de la historia hebrea en la que vivieron. Cuando repasemos el contexto histórico de cada etapa y lo contrastemos con el mensaje de cada profeta del período correspondiente, comprenderemos por qué esto pedagógicamente provechoso.

Antes de la Monarquía (Antes del S. XI). Aquí caen desde Enoc hasta profetas anónimos (I Sam. 13:6), pasando por Moisés y Débora (sí, también había profetisas).

Monarquía hasta el período Asirio (S. XI al IX AC). Aquí tenemos gente como Samuel y Natán y, por supuesto, Elías y Eliseo. Su mensaje era primordialmente hablado y es poco o nada lo que tenemos registrado por escrito de sus mensajes. En este período los profetas parecen haberse convertido en una especie de asesores al Monarca y, con el paso del tiempo, algunos algunos llegaron a ser verdaderos “profesionales” de la profecía.

Monarquía (S. VIII y VII). Desde el punto de vista de nuestro estudio, ésta época es probablemente la más importante. Durante este período de tiempo ocurren hechos de grandísima importancia:

  1. Pecado creciente en Israel y en Judá.
  2. Poderío creciente de naciones vecinas (Asiria, Babilonia, Persia)
  3. Destrucción de Samaria (722 AC).

En esta época se dan dos importantes cambios.

Primero, los mensajes eran dirigidos al pueblo israelita y a las naciones vecinas.

Segundo, con ellos aparecen las profecías escritas. (Como veremos más adelante esto no indica que fueron los mismos profetas quienes registraron sus mensajes). Tercero, los “hijos de los profetas” se hacen menos prominentes, quizás por haberse “profesionalizado.” Se denuncian las profecías de los “falsos profetas”.

La mayoría de los Profetas Menores que estudiaremos pertenecen a este período, así como Isaías y Jeremías.
Destrucción de Jerusalén (586 AC).

Exilio (597-538AC). Ezequiel, Daniel y la Segunda Parte de Isaías (40-66).

Post – Exilio (538-450 AC). El resto de los Profetas Menores (Hageo, Zacarías y Malaquías)

PROFETAS MENORES
Los Doce y su idea central

Amós    - La justicia de Dios.
        - Profeta Político

Oseas   - El amor de Dios (“Hesed”) por Israel
        - Profeta de la Gracia

Jonás   - El amor de Dios por los gentiles
        - Profeta de la Desobediencia

Joel        - El día de Dios 
        - Profeta Escatológico

Abdías  - El Reino de Dios 
        - Profeta Político

Miqueas     - El culto a Dios
        - Profeta Político
Nahum   - El castigo de Dios
        - Profeta de la Reconstrucción

Habacuc     - La experiencia con Dios
        - Profeta Místico

Sofonías    - La ira de Dios
        - Profeta Político

Hageo   - El Templo de Dios
        - Profeta  de la Reconstrucción

Zacarías    - El plan de Dios
        - Profeta Político

Malaquías   - El mensajero de Dios
        - Profeta Político

En este interesante viaje en la profecía bíblica, consideraremos estos doce profetas en orden cronológico y no en el canónico.

Mi razón para hacerlo así es ésta: El contexto histórico siempre es importante en el estudio de la Biblia, como siempre hemos afirmado, pero en el estudio de los profetas quizás aun más. Los mensaje de estos hombres de Dios están íntimamente relacionado con los días en que viven. Protagonistas, reyes, enemigos y guerras suelen ser el trasfondo de su ministerio.

Ahora bien, otra aclaración. La fecha de composición de estos libros no siempre está clara. A veces existen más de una fecha sugerida en los libros de estudio bíblico. En ocasiones dichas fechas son asignadas siguiendo criterios usualmente asociado con un punto de vista más “liberal”. En todos los casos, yo optaré por las fechas más conservadoras.

Bueno, comencemos…

JONÁS

Su persona
Aunque seguramente Jonás es el más conocido de los Profetas Menores, no es mucho lo que sabemos de su persona. Sabemos que su nombre significa “paloma” y que el nombre de su padre era Amitai (1:1). Tenemos también una breve nota sobre su ministerio en II Rey. 14:25. Es ahí donde nos enteramos de que nació en el pueblo de Gat-hefer , en Galilea, a unos 6 Km. de Nazaret.

 Él fue quien restableció las fronteras de Israel desde Lebó Jamat hasta el mar del Arabá, según la palabra que el Señor, Dios de Israel, había dado a conocer por medio de su siervo Jonás hijo de Amitay, el profeta de Gat Jefer. (II Rey. 14:25)

A lo largo de la narración, sin embargo, podemos conocer a Jonás un poco más ya que, en el mismo texto del libro que lleva su nombre, salen a relucir algunas cualidades de este profeta, especialmente cualidades que normalmente no esperaríamos en un hombre de Dios.

1. Poderoso sentimiento nacionalista.
2. Teología incorrecta. 
3. Desobediencia.

Su tiempo
El ministerio de Jonás se desarrolló probablemente poco antes que el de Amós, en el S. VIII AC. Pero no tenemos ningún dato que nos ayude a ubicarlo en el tiempo con precisión.

Después de varias generaciones bajo la intermitente opresión asiria, y en cumplimiento de la profecía del mismo Jonás (II Rey. 14:25), Israel (el Reino del Norte), experimentó un tiempo de expansión política. Jeroboam II (el Rey) había triunfado sobre Damasco (Siria) y extendido el territorio del Reino del Norte desde Hamath hasta el Mar Muerto. De esta manera Jeroboam II lleva a Samaria a su mejor momento.

Mientras el progreso toca a las puertas de Israel, a Asiria le toca declinar. Durante el S. VIII el declive se hace notar. La disminución de la presión de esta poderosa nación sobre sus vecinas del sur permite el desarrollo de éstas.

Para el Reino del Norte (Israel) este tiempo será uno de estabilidad y prosperidad.

Su libro
De inicio tenemos que admitir que Jonás es un libro “extraño”. Lo es especialmente en el contexto de los doce “profetas menores”.
escasos elementos biográficos
– segmentos propiamente “proféticos” casi inexistentes.

Contrario a los otros once, los elementos biográficos son en extremo escasos, como ya hemos dicho, y los segmentos propiamente “proféticos” casi inexistentes. Ya de entrada esto nos sugiere que la lección profética de este libro nos llega a través de la misma historia y no a través de proclamaciones del profeta.

Veamos algunos aspectos de importancia en la consideración del libro del profeta Jonás. Pero antes, un breve repaso a la historia de este singular profeta.

Jonás fue enviado por Dios a Nínive, nación que en el futuro destruiría a Israel y a su capital Samaria, con un mensaje que anunciaba una inminente destrucción (en 40 días). Jonás desobedece y toma un barco en dirección contraria. Un gran pez enviado por Dios lo rescata cuando es echado por la borda como posible responsable de una tormenta que amenazaba con hundir la embarcación. Allí, en el vientre del pez, se arrepiente.

Dios hace que el gran pez lo vomite cerca de Nínive, el profeta anuncia su mensaje y, sorpresa de sorpresas, la ciudad (rey incluido), se arrepiente, La destrucción anunciada no se da y el profeta Jonás reacciona amargado ante el perdón de Dios a los ninivitas.

¿Historia verídica?
El libro es una historia, no parece una profecía a las que estamos acostumbrados. Por eso, es posible acercarse al estudio de este libro de varias maneras.

  1. Historia literalmente exacta. La historia de Jonás es exactamente como está narrada en el texto bíblico.
  2. Mito o Leyenda – Una representación literaria no verídica históricamente pero que sí ayuda a explicar idiosincracias culturales o creencias.
  3. Alegoría o Parábola – Se basa en la idea de que, aunque los milagros ocurren en la Biblia, Dios no nos ha acostumbrado a ver en las Escrituras la clase de eventos que se dan en esta historia (¡como que un hombre sea tragado por un gran pez!). Por otro lado la relativa ausencia de detalles históricos (fecha, nombre del rey de Asiria, etc.) podrían apuntar a un relato a-histórico.

En este caso, Jonás podría representar a Israel, cautivo en Babilonia (el gran pez) y luego liberado (vomitado). Pero hay dos importantes objeciones a esta idea. La primera es que en ningún otro lugar del Antiguo Testamento se nos presenta a un personaje real (histórico) como el héroe de una parábola (no histórica). La segunda objeción es la presencia del elemento milagroso. Normalmente los elementos sobrenaturales NO están presentes en las alegorías o parábolas.

Lo cierto es que algunos de los detalles en la narración nos podrían ayudar a tener dudas sobre su historicidad:

  1. Pez grande…
  2. Anacronismo en 3:6?
    Y se levantó Jonás, y fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová. Y era Nínive ciudad grande en extremo, de tres días de camino. El hecho de que, según Jonás, tomara tres días cruzar la ciudad, como aparenta decir el texto, indica un anacronismo, o sea una mención fuera de tiempo, porque la ciudad no debería ser tan grande como para que tomara todo este tiempo recorrerla.

Pero esto no necesariamente tiene que ser así. Lo primero es que es muy probable que la referencia en el libro a Nínive no se circunscribiera a la ciudad capital propiamente amurallada sino incluyera los poblados cercanos como desesperada costumbre.

Segundo, sabemos por un comentarista que, en la antigüedad, los profetas a veces eran recibidos como si fueran embajadores de un dios y como embajador se le trataba. Eso significaba que llegaba el primer día, se entrevistaba con el rey el segundo, y luego, en el tercero, comenzaba su trabajo.

tercero, tampoco podemos olvidar que la presencia de Jonás en Nínive tenía un fin profético y que los tres días muy bien pudieran referirse al tiempo que le tomó cubrir toda la ciudad haciendo las necesarias paradas para cumplir con su misión.

  1. Arrepentimiento general. El lector experimenta la misma sorpresa de ver a toda la ciudad arrepentirse, algo sin duda inesperado.

A pesar de la objeción que los elementos milagrosos de la narración pudieran presentar, podemos reconocer que son varios los factores en favor de la historicidad del personaje Jonás y de su historia tal y como está narrada en este libro.

Mencionemos tres.

  1. La forma del libro sugiere la de una narración histórica.
  2. Referencias en libros apócrifos y no religiosos tratan la narración como un hecho real (Tobías (S. II AC) y III Macabeos (S. I AC), así como Josefo (S. I DC) y el mismo Jesús.
  3. Esta historia y su personaje fueron usados por Jesús (Mt. 12:39ss; 16:4; Lc. 11:29-32) y él aparentemente aceptaba la narración como cierta (esto es, histórica).

Mat. 12:39 Jesús les contestó:
—¡Esta generación malvada y adúltera pide una señal milagrosa! Pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. 40 Porque así como tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de un gran pez, también tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en las entrañas de la tierra. 41 Los habitantes de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron al escuchar la predicación de Jonás, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Jonás.

Este argumento tendría aún mayor fuerza si entendemos la “señal” a la que Jesús hace referencia, no sólo como los tres días en el vientre del pez (representando la resurrección del Señor), sino como la totalidad de su ministerio (así lo sugiere Robinson). Esto es, que la persona de Jonás, y su mensaje para Nínive constituyen la señal como un todo, y no sólo el incidente con el pez. Entre los elementos de la señal se podrían identificar:

  1. El ministerio a gentiles.
  2. La “muerte” que hace efectivo el ministerio.
  3. La respuesta (o no) al mensaje

Podemos añadir a esto el hecho de que Jesús menciona en este contexto (Mateo) a la reina de Saba, personaje histórico, inmediatamente después de hablar de Jonás.

El gran pez.
Han sido muchas las burlas sobre Jonás y la “ballena.” (La realidad es que la historia bíblica sólo habla de “un gran pez.”

Aunque hay precedentes históricos de grandes peces que tragaron personas que lograran sobrevivir, y aunque se han logrado explicaciones basadas en que Jonás podría haber subsistido en la faringe de una ballena, quizás estamos perdiendo de vista el mensaje bíblico distraídos por nuestros malabares apologéticos.

La verdad es que el pez NO es importante. ¡Dios lo es! Suponiendo que la historia es verídica y real, es obvio que se trata no solo de un milagro sino de varios milagros: El milagro de la presencia del pez al momento de echar a Jonás por la borda, el milagro de que se lo tragara, el milagro de que sobreviviera la experiencia y el milagro de que, una vez arrepentido, el pez lo vomitara. No creo que sea tan importante buscar explicaciones a lo que, si ocurrió literalmente como dice la narrativa, fue una obra sobrenatural de Dios.

Bueno vayamos ahora al libro de Jonás, que podríamos dividir en 4 partes.ANUNCIOS

pregunta@biblikka.com
Redentor 104.1 FM
1 de julio, 2019

San Juan, Puerto Rico
Jose R. Martinez-Villamil MD. MDiv.

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2 Comments

  1. Lym Velez dice:

    Excelente. De gran ayuda. Gracias por esta labor.

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