Grandes Mensajes… #4

De Jonás y de su historia podemos reírnos sea por la supuesta ballena (que no es lo que la Biblia dice) o por la errática conducta del profeta. Sin embargo, no hay que pensarlo demasiado como para darnos cuenta de que no somos tan diferentes a él. Jonás somos todos. 

Hoy continuamos la serie GMPP.

REPASO

I. La importancia del Antiguo Testamento: ¿Prólogo o “Primera Parte”

II. Ministerio profético: Sufriendo POR Dios (por causa de Dios), Sufriendo CON Dios

Ministerio Profético: Definiciones y Categorizaciones

-“profeteo”

– “Una persona llamada por Dios para comunicar su voluntad, sea ésta presente o futura.”

Ideas generales del mensaje profético

Mirada hacia el presente.

Mirada hacia el pasado.

Mirada al futuro.

Falsos profetas

III. Clasificación de los Profetas

– Por tamaño

– Por época histórica

– Samuel, Saúl, David 

– Salomón (931) – Roboam, Jeroboam

– Reino del Norte (Israel, Efraín, Samaria)

– Reino del Sur (Jerusalén)

– Destrucción Samaria (722)

– Destrucción Jerusalén (586) – Exilio

Antes de la Monarquía

Monarquía hasta el período Asirio

Monarquía (S. VIII y VII).

Exilio (597-538AC). 

Post – Exilio (538-450 AC).

PROFETAS MENORES

JONÁS

Su persona

Aunque seguramente Jonás es el más conocido de los Profetas Menores, no es mucho lo que sabemos de su persona. Sabemos que su nombre significa “paloma” y que el nombre de su padre era Amitai (1:1).

A lo largo de la narración…cualidades que normalmente no esperaríamos en un hombre de Dios.

1. Poderoso sentimiento nacionalista.

2. Teología incorrecta. 

3. Desobediencia.

Su tiempo

El ministerio de Jonás se desarrolló probablemente poco antes que el de Amós, en el S. VIII AC. Pero no tenemos ningún dato que nos ayude a ubicarlo en el tiempo con precisión. 

Su libro

De inicio tenemos que admitir que Jonás es un libro “extraño”. Lo es especialmente en el contexto de los doce “profetas menores”. 

– escasos elementos biográficos

– segmentos propiamente “proféticos” casi inexistentes. 

Jonás fue enviado por Dios a Nínive

¿Historia verídica? 

1. Historia literalmente exacta. La historia de Jonás es exactamente como está narrada en el texto bíblico.

2. Mito o Leyenda – Una representación literaria no verídica históricamente pero que sí ayuda a explicar idiosincracias culturales o creencias.

3. Alegoría o Parábola – Se basa en la idea de que, aunque los milagros ocurren en la Biblia, Dios no nos ha acostumbrado a ver en las Escrituras la clase de eventos que se dan en esta historia (¡como que un hombre sea tragado por un gran pez!). Por otro lado la relativa ausencia de detalles históricos (fecha, nombre del rey de Asiria, etc.) podrían apuntar a un relato a-histórico. 

Lo cierto es que algunos de los detalles en la narración nos podrían ayudar a tener dudas sobre su historicidad: 

1. Pez grande…

2. Anacronismo en 3:6? (supuestamente)

3. Arrepentimiento general.

Varios los factores en favor de la historicidad del personaje Jonás y de su historia tal y como está narrada en este libro. 

1. La forma del libro sugiere la de una narración histórica.

2. Referencias en libros apócrifos y no religiosos tratan la narración como un hecho real (Tobías (S. II AC) y  III Macabeos (S. I AC), así como Josefo (S. I DC) y el mismo Jesús.

3. Esta historia y su personaje fueron usados por Jesús (Mt. 12:39ss; 16:4; Lc. 11:29-32) y él aparentemente aceptaba la narración como cierta (esto es, histórica). 

El gran pez. 

La verdad es que el pez NO es importante. ¡Dios lo es! … No creo que sea tan importante buscar explicaciones a lo que, si ocurrió literalmente como dice la narrativa, fue una obra sobrenatural de Dios.

Bueno vayamos ahora al libro de Jonás, que podríamos dividir en 4 partes.

———————-

Divisiones del libro

1. El “gran” profeta (1:1-16)

2. El gran pez (1:17-2:10)

3. La gran proclamación (3)

4. El gran pecado (4)

Antes de considerar el mensaje de Jonás debemos notar algunos aspectos singulares del libro.

Algo interesante – A veces nos topamos con algún patrón en la forma en que está escrito un libro bíblico que nos ayuda a entender algunos de los propósitos de su autor o a discernir algo de su estructura. Observen el uso que se le da a la palabra “descender” en el libro de Jonás.

1:3 – “Descendió a Jope…”

1:3 – “… entró en ella (en la nave)” – la palabra hebrea es “descendió”

1:5 – “… había bajado al interior de la nave…”

2:6 – “Descendí a los cimientos de los montes…” (a lo profundo del mar)

Y no es sino hasta que baja a “lo más profundo” que reacciona y se arrepiente de su pecado. Interesante, ¿no es cierto?

Sorpresas. Otro aspecto de interés en Jonás lo son las sorpresas que aparecen en la narración. Sin lugar a dudas, éstas ocupan un lugar interesante en la historia y en su propósito didáctico, de modo que prestémosle nuestra atención por un momento. Somos sorprendidos por…

1. La renuencia de Jonás a obedecer.

2. La actitud piadosa de los marineros (gentiles impíos).

3. La disposición de Jonás a ser echado al mar.

4. La aparición del gran pez.

5. La conversión masiva y repentina de toda Nínive.

6. La actitud de Jonás ante el arrepentimiento.

Su mensaje 

Así como en el libro de Ester, el mensaje de este libro es la historia que contiene. No hay muchas explicaciones ni oráculos dirigidos al pueblo de Dios. De modo que la narración es el mensaje del libro de Jonás.

En esta narración aprendemos del efecto que la experiencia tuvo sobre el profeta. La experiencia de “morir y volver a la vida” sin lugar a dudas imprimió a las palabras de Jonás una especial pasión y le ayudó a caminar en obediencia.

Pero, sin lugar a dudas, el mensaje central es otro. Dentro de la historia se observa a Jehová como un Dios  interesado en todas las naciones, no sólo en Israel. La misericordia de Dios, esta vez se manifiesta hacia un pueblo no sólo gentil, sino que el futuro se convertiría en el “verdugo” de Israel. La diferencia la marca el arrepentimiento de un pueblo, ante el cual Dios no “puede resistirse” (Salmos 51:17), contrario a la actitud del propio Israel.

Ahora pasemos a considerar el texto.

El texto bíblico

1: 1-3 Jonás es llamado a llevar un mensaje de juicio a Nínive 

pero en lugar de hacerlo, toma rumbo a Tarsis

Tarsis – probablemente Tartesus, en el área sur de España. Estaba en la dirección opuesta. Otra posibilidad es que Tarsis fuera la isla de Sardina donde este nombre fue hallado en una inscripción del S. IX AC).

4-10 Jonás, un dormilón mientras los gentiles buscan salvación en sus dioses se muestra indiferente ante la situación que ponía en peligro no sólo su vida (a fin de cuentas era por su culpa que vino la tormenta) sino también la de unos inocentes marineros gentiles.

Finalmente, “obligado” a ser profeta para marineros gentiles. 

11-17 Momento de valor (alguna virtud tenía…)

“Conversión” de Jonás (a obediencia).

Conversión de los marineros. – “ Al ver esto, se apoderó de ellos un profundo temor al Señor, a quien le ofrecieron un sacrificio y le hicieron votos.

2: 1-10   Obediencia sólo al llegar a la “profundidad”

El camino de la desobediencia: “Hacia abajo” – a Jope; al barco; bajo cubierta; al mar.

Jonás sólo alcanza altura espiritual en la profundidad del mar.

3: 1-10 Nínive. Era una gran ciudad con unos 600,000 habitantes. Le rodeaba una muralla de unos 30 metros de altura y de 9-10 km. de circunferencia. (La de la Nínive “metropolitana” era de unos 90-100 Km.) Era la capital de los asirios y se encontraba junto al río Tigris, en el norte de lo que hoy es Iraq. 

Mensaje difícil (v. 4): : «¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!» ¿Sería difícil para Jonás llevar este mensaje? Probablemente no.

Transformación apenas comienza a predicar.

3:10 Al ver Dios lo que hicieron, es decir, que se habían convertido de su mal camino, cambió de parecer y no llevó a cabo la destrucción que les había anunciado.

Misión de privilegio inmerecido para Jonás

4: 1-5 Nos sorprende el conflicto en la teología de Jonás con respecto a Dios y su misericordia sobre los ninivitas. ¿Ésta debería estar reservada sólo para Israel?

1 Pero esto disgustó mucho a Jonás, y lo hizo enfurecerse.

The literal translation is, “It was evil to Jonah with great evil.” There is a play on words here with the root rāʿâ, which can refer to wickedness on the one hand (see 1:2) or to disaster, trouble, or misery as here. 

1:2 «Anda, ve a la gran ciudad de Nínive y proclama contra ella que su maldad ha llegado hasta mi presencia.» 

The evil that was characteristic of the people of Nineveh here described the prophet of God. (NAC) 

2 Así que oró al Señor de esta manera: 

—¡Oh Señor! ¿No era esto lo que yo decía cuando todavía estaba en mi tierra? Por eso me anticipé a huir a Tarsis, pues bien sabía que tú eres un Dios bondadoso y compasivo, lento para la ira y lleno de amor, que cambias de parecer y no destruyes. 3 Así que ahora, Señor, te suplico que me quites la vida. ¡Prefiero morir que seguir viviendo!

Dios le pregunta: 4:4 —¿Tienes razón de enfurecerte tanto?

Razón?

– Nacionalismo?

– Asiria sería el verdugo de Israel

– “Su” profecía falló!

6-11

Jonás se va al este de la ciudad a esperar los fuegos artificiales.

Se hace una choza que es protegida del sol por una  planta que Dios envía (planta probablemente de aceite de castor, 6). Un insecto hizo “fiesta” con ella… Y se acabó la sombra y, con ella, ¡el buen humor del profeta!

A esto le siguió un viento que aumentó la temperatura.

Aquí vemos la contradicción en Jonás basada en su egoísmo: Molesto porque Dios no elimina toda una ciudad y sí eliminó (permitió la muerte de) una planta que a quien único beneficiaba era a él.

Y así termina la historia.

4:10 El Señor le dijo: 

—Tú te compadeces de una planta que, sin ningún esfuerzo de tu parte, creció en una noche y en la otra pereció. 11 Y de Nínive, una gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y tanto ganado, ¿no habría yo de compadecerme? 

Conceptos teológicos

1. Concepto de Dios: 

a. Universalidad de Jehová y de su propósito redentor.

b. El amor e interés de Dios por los perdidos, incluyendo los gentiles

c. La misericordia de Dios. La disposición de Dios a perdonar.

d. El “arrepentimiento” de Dios. La disposición de Dios a perdonar a pesar del castigo profetizado.

2. Concepto de Israel: Rol mediador de Israel (entre Jehová y las naciones). El interés del pueblo de Dios no siempre fue éste, como lo refleja la actitud de Jonás que se convierte en esta historia en una caricatura de Israel.

3. Concepto del predicador: Primero, “muere”; luego predica.

Versos importantes… O simplemente hermosos

2:1-9 – La oración de Jonás. ¿No les “suena” al estilo de los Salmos?: “Mosaico de Salmos” y otros textos de  I Reyes, Jeremías y Lamentaciones

NVI

«En mi angustia clamé al Señor, 

y él me respondió. 

Desde las entrañas del sepulcro pedí auxilio, 

y tú escuchaste mi clamor. 

3 A lo profundo me arrojaste, 

al corazón mismo de los mares; 

las corrientes me envolvían, 

todas tus ondas y tus olas pasaban sobre mí. 

4 Y pensé: “He sido expulsado 

de tu presencia. 

¿Cómo volveré a contemplar 

tu santo templo?”

5 Las aguas me llegaban hasta el cuello, 

lo profundo del océano me envolvía; 

las algas se me enredaban en la cabeza, 

6 arrastrándome a los cimientos de las montañas. 

Me tragó la tierra, y para siempre 

sus cerrojos se cerraron tras de mí. 

Pero tú, Señor, Dios mío, 

me rescataste de la fosa. 

7 »Al sentir que se me iba la vida, 

me acordé del Señor, 

y mi oración llegó hasta ti, 

hasta tu santo templo. 

8 »Los que siguen a ídolos vanos 

abandonan el amor de Dios.

9 Yo, en cambio, te ofreceré sacrificios 

y cánticos de gratitud. 

Cumpliré las promesas que te hice. 

¡La salvación viene del Señor!» 

BJL

En mi angustia clamé a Yahvé

y él me respondió;

desde el seno del abismo grité

y tú me escuchaste.

4 Me habías arrojado a lo más hondo

en el corazón del mar;

la corriente me arrastraba:

todo tu oleaje me arrollaba.

5 Yo me dije: ¡Me has arrojado

de tu presencia!

¿Cuándo volveré a contemplar

tu santo templo?

6 Las aguas me asfixiaban el aliento,

el abismo me envolvía,

las algas enredaban mi cabeza.

7 Bajé hasta los cimientos de los montes,

la tierra se cerró para siempre sobre mí.

Pero tú sacaste mi vida de la tumba,

Yahvé, Dios mío.

8 Cuando mi aliento desfallecía

me acordé de Yahvé

y mi oración llegó hasta ti,

hasta tu santo templo.

9 Los que adoran falsos ídolos

traicionan su lealtad.

10 Yo, en cambio, en tono de acción de gracias

te ofreceré sacrificios

y cumpliré los votos que te hice.

¡La salvación viene de Yahvé!

Citas importantes en el Nuevo Testamento

1. Resurrección de Jesús (Mt. 12:39 ss. cf Lc. 11:29-32)

Mateo 12:39 Jesús les contestó: 

—¡Esta generación malvada y adúltera pide una señal milagrosa! Pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. 40 Porque así como tres días y tres noches estuvo Jonás en el vientre de un gran pez, también tres días y tres noches estará el Hijo del hombre en las entrañas de la tierra. 41 Los habitantes de Nínive se levantarán en el juicio contra esta generación y la condenarán; porque ellos se arrepintieron al escuchar la predicación de Jonás, y aquí tienen ustedes a uno más grande que Jonás.

El problema de Jonás

(Monólogo)

A la verdad, no sé si aún sentirme enfadado. Es muy difícil para mí … estar enfadado con Dios. Una cosa es enfadarse con un amigo, o con un enemigo, con la esposa o con la suegra… Pero enfadarse con Dios eso es otra cosa.

Verán, todo comenzó cuando recibí la orden. El (Ya saben Quién) me ordenó: “Vete a Nínive y llévale mi mensaje.” ¿Nínive? pregunté. Nínive es una ciudad perversa y cruel a quien tú no interesas en lo más mínimo. Además, Señor, ¿es que no recuerdas que son nuestros enemigos…? Si algo merece esa ciudad es tu juicio y no una oportunidad de salvación.

Pero Él insistió, y decidí que tendría que pensar en alguna solución. Me era imposible hacer lo que me pedía. Así que, huyendo, me dirigí exactamente en dirección opuesta. Dios me mandaba a Nínive, la capital de los asirios, al noreste. Yo me fui al oeste, a Tarsis. Ustedes la llaman España. Me pareció que era mejor irme a tomar el sol en la Costa Brava.

Pensé que eso sería el final del asunto. ¡Pero qué equivocado estaba! Anticipando un buen viento, me fui a dormir en a la parte baja del barco. Pensaba en mis adentros que había logrado burlar la voluntad de Dios y que él no me hallaría bajo cubierta, ¡y en el lado opuesto de dónde me había ordenado ir! 

Entonces vino la tormenta. ¡Y qué tormenta! Vientos que rugían con fuerza y olas que amenazaban con hundir el barco. De paso, ¿les ha sucedido alguna vez que Dios envía una tempestad a su vida cuando han decidido desobedecerle? Hay quien piensa que Dios es malo por hacerlo. ¡Nada de eso! En realidad procura nuestro bien y el de otros. Bueno, pero me estoy adelantando a la historia…

Créanlo o no, conseguí dormirme en medio de la tempestad. Sí, dormía mientras otros perecían. La tormenta no se hizo menor porque yo la ignorara. Todo lo contrario. La tripulación se puso nerviosa y me vinieron a despertar algo enfadados. Ya se habían desecho de todo lo no esencial de la nave buscando evitar un naufragio. Cuando la situación no mejoró, algunos de ellos se convencieron de que todo aquel tinglado tenía que ser obra de un dios enojado… ¡Vaya ocurrencia!

Decidieron hacer algo así como un sorteo para determinar quién era el responsable. ¡Pues adivinen sobre quién recayó la “suerte”!¡Exactamente! Sobre el nene de mamá. Ya para este entonces me sentía demasiado culpable como para resistir. Las vidas de otros peligraban por mi culpa, de modo que se me ocurrió una idea descabellada. Me imagino que, deseando redimir mi culpa de alguna manera, les convencí de que me echaran al mar. Y la tormenta cesó.

Estaba seguro de que para mí ese sería el fin. Me echaron al mar y comencé a hundirme. Sorprendentemente la tormenta se calmó en ese mismo momento. Yo me seguí hundiendo en el mar (¿les había dicho que no sé nadar!?) y comencé a tragar agua. De pronto… ¡todo se puso oscuro! Me dije —de modo que esto es la muerte… Siempre tuve curiosidad en saber como se sentía—.

Pero no me sentía estar muerto, si comprenden lo que quiero decir. Me podía tocar y escuchar mi voz. “¿Qué es esto?” Me pregunté. La primera clave de dónde me hallaba la sentí por el olor a pescado. ¡Ufff, cómo odio el olor a pescado! Pensé algo pero la idea era demasiado descabellada como para aceptarla de inmediato. Pero de pronto se hizo una luz intensísima que me cegó. A penas pude mirar el cielo por un instante y verme rodeado por las inmensas fauces de un gran pez. ¡Estaba dentro de un gran pez! Cuando éste volvió a sumergirse me rodeó la oscuridad nuevamente.

Yo lo cuento y no me lo creo yo mismo. Sé que es increíble. Tan increíble es que sé que muchos debaten en su tiempo sobre si ocurrió o no. Y tanto se debate el asunto que, por parecer increíble la historia, descartan la idea principal de todo lo que me ocurrió. De modo que, crean o no esto del gran pez, por favor sigan escuchando.

¡Jehová Dios tiene una forma muy especial de conseguir toda nuestra atención! Oímos por la buenas o por las malas. Tormentas y grandes peces son a veces la única manera por las que atenderemos lo que Dios ha estado tratando de decirnos. En ocasiones es sólo cuando llegamos a lo más profundo, que estamos dispuestos a escuchar y a obedecer.

Bueno, pero volvamos al pez… Todo estaba oscuro. ¡Y aquel olor! Lo peor de todo, sin embargo, era que me encontraba sólo conmigo mismo. Reflexioné y me di cuenta de mi error. Me arrepentí y clamé por perdón. Decidí posponer mis vacaciones en la Costa Brava y que, si tenía oportunidad, obedecería e iría a Nínive.

Al pobre pez le dio un ataque de indigestión. Ehhm. Bueno, creo que no le caí bien. De pronto me encontré tirado en la playa. ¡Se me había dado otra oportunidad! Y emprendí el camino a Nínive. 

¡Ah, Nínive! ¡Qué ciudad! Nunca había visto tanta gente junta. ¡Qué imponentes murallas! ¡Qué belleza! ¡Deslumbrante! Parecía una representación de todo lo bueno que el ser humano puede ofrecer. Lo mejor en comidas y lo más adelantado en la tecnología podía hallarse allí.

¡Ah, Nínive! ¡Qué ciudad! Nunca había visto tanto pecado junto. ¡Qué perversión! Parecía una representación viviente de todo lo malo que este mundo puede ofrecer. Vicios, prostitución, idolatría… ¡Todo estaba allí de manera magnificada!

“¡Ahora me daré gusto!” Pensé. Voy a anunciar el mensaje de juicio que Dios me dio. ¡Ah, cómo voy a disfrutarlo! Por un momento no podía entender porqué no había venido antes. “De aquí a 40 días Nínive será destruida,” comencé a decir. Mientras más lo repetía y explicaba, más me gustaba la idea. Saboreaba con gusto cada palabra. No era sólo su pecado lo que me irritaba. Lo que más repulsión me causaba era que sería esta misma gente la que un día destruiría a mi pueblo…

Caminé toda la ciudad. No sólo la parte amurallada, con unas 6 millas de circunferencia, sino todo lo que se llamaba Nínive, que incluía los alrededores, de tamaño mucho mayor.

Me cansé pero ¡cómo lo disfruté! Tras tres días terminé y me alejé de prisa de la ciudad. Busqué un lugar cómodo desde donde pudiera apreciar el espectáculo que seguiría. Me senté comiendo unas palomitas de maíz a esperar los fuegos artificiales… Pero los fuegos artificiales no llegaron.

Algo terrible había sucedido! Lo digo y todavía no me lo creo. ¡Aquella gente aceptó mi mensaje! Lo que no me ocurrió en Israel me ocurrió en esa nación pagana. ¿Pueden creerlo? Desde el Rey hasta el más humilde ciudadano, todos creyeron mi mensaje. Se convocó un ayuno general (¡hasta los animales ayunaron!). Se arrepintieron… Y Dios les perdonó…

¡Lo sabía! Estaba enfadadísimo. Deseaba morirme. ¿Cómo era posible? Dios había perdonado a aquella gente terrible que no sólo no eran su pueblo sino que también nos destruirían tiempo más tarde. Y ahora, en un momento, Dios cambia de opinión y los perdona. ¡Esto ya es demasiado!

¿Qué le pasará a Israel ahora? ¿Y qué sucederá con mi prestigio de profeta? 

Y como si esto fuera poco… ¡El sol! El sol brillaba con toda intensidad. De modo que me hice una choza de esteras. Y una planta de aceite de castor creció rápidamente sobre ella, como una enredadera. Y me sentí refrescado. Por un momento se me quitó el mal humor. Pero entonces, al sol se le añadió ese viento terrible, el “siroco” le llaman, que es un viento que viene desde el Sáhara y llega a velocidades de huracán. Y, para completar, llegó luego un insecto que vino a alimentarse de mi planta.  Ésta se secó y el sol volvió a castigarme sin misericordia.

Esto era ya demasiado para mí. Rabié. Pataleé. Protesté. Grité. Lloré de rabia.

Y entonces Dios me habló… Me preguntó la razón de mi enfado. Y aquí vino lo peor. Allí estaba yo, solo ante Dios. Me dijo algo como esto: “¿Te irritas por la planta que se secó?” “Sí,” contesté, “por supuesto”. 

“Y yo—dijo Dios—¿no tendré misericordia de los miles de ninivitas que están perdidos espiritualmente? ¡Para eso fue que te traje a ti.”

De pronto, todo se me hizo claro. ¡Qué vergüenza sentí! Lo comprendí todo. Y me arrepentí de mi conducta.

Ese día aprendí dos importantes lecciones que nunca olvidaré. 

En primer lugar, me di cuenta de mi egoísmo: de cómo, desde el principio, sólo estaba preocupado por mi bienestar. No me interesaba nada más que mi prestigio, mi nación, mis convicciones.

En segundo lugar comprendí algo que debía haber sabido hacía mucho tiempo. Que Dios no sólo ama a Israel. Dios es Dios de todo el mundo y quiere salvar a todos como quiere salvar a Israel. Y es tarea de su pueblo el llevarles el mensaje. ¡Aún a aquellos que pensamos que no lo merecen o que n lo necesitan!

Ahora me doy cuenta de que el mayor beneficiado de esta odisea no fue Nínive, sino yo.

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