Grandes Mensajes… #6

Amos no fue un profeta políticamente correcto. Como rugido de león, el llamado de Dios ante el pecado de su pueblo había sonado y le llamaba a proclamar palabras de juicio. 

Quizás pueda sorprender a alguno que su mensaje giraba alrededor de la forma en que Israel había descuidado sus deberes hacia los más desfavorecidos y, en su lugar y a pesar de atravesar la nación un tiempo de prosperidad, oprimían sin misericordia a los más pobres de Israel.

Sí, Amos se pronuncia en nombre de Dios contra los que olvidaron sus deberes para con su prójimo y, en su lugar, vivían la vida loca de la prosperidad.

Hoy continuamos la serie GMPP.

I. La importancia del Antiguo Testamento: ¿Prólogo o “Primera Parte”

II. Ministerio profético: Sufriendo POR Dios (por causa de Dios),

III. JONÁS

IV. Amós

No era un profeta de profesión, 

Fue también el primero en profetizar la destrucción de Israel. Amós era natural del Reino de Judá, llamado a profetizar a Israel 

8 Ruge el león; 

¿quién no temblará de miedo? 

Habla el Señor omnipotente; 

¿quién no profetizará? 

Su libro

El libro de Amós se puede organizar de una manera sencilla:

1. Rugido de León (1:1- 2:16) – Sermones

2. Juicio a Israel (3:1-6:14) – contra faltas a la ley de Dios y contra la complacencia religiosa.

3. Juicio de Dios (7:1-9:15) – Visiones.

En el programa anterior ya vimos el capítulo 1 con su “ Rugido León Ruge el Señor desde Sión; 

truena su voz desde Jerusalén.

1:3-2:16 Comienza una larga sección donde varias naciones son llamadas a juicio. 

JUICIOS

Primero a las naciones paganas que rodeaban a Judá y a  Israel. Luego a Judá, su propio pueblo, y por último a Israel.

1:3-5 Juicio contra Damasco.

6-8 Juicio contra Gaza.

9-10 Juicio contra Tiro, ciudad-estado fenicia. 

11-12 Juicio contra Edom.

13-15 Juicio contra Amón.

2: 1-3 Juicio contra Moab.

4-5 Juicio contra Judá. Rechazo a la Ley de Dios,

6-16  Juicio contra Israel.

Al llegar al capítulo 3 nos enteramos de los motivos para el juicio: 

1. Abusan de la ley al sobornar a los jueces.

2. Injusticia social – Abusan de los pobres.

3. Abandono total de la religión al participar de prácticas

La Ley de Dios

Amós dirige su mensaje contra faltas a la ley de Dios, contra la complacencia religiosa y contra la injusticia.

3: 3-6 ¿Dos juntos y en desacuerdo?  

7-8 El león ruge (v. 4,8) – 

9-15 Contra Samaria.

4: 1-3 Vacas de Basán.

4-5 Invitación… ¿A adorar? … ¡A pecar!

6-11 Oportunidades perdidas.

6 »Yo les hice pasar hambre 

Con todo, ustedes no se volvieron a mí 

7 »Yo les retuve la lluvia 

Con todo, ustedes no se volvieron a mí 

9 »Castigué sus campos con plagas y sequía; 

Con todo, ustedes no se volvieron a mí 

10 »Les mandé plagas como las de Egipto. 

Con todo, ustedes no se volvieron a mí 

11 »Yo les envié destrucción 

Con todo, ustedes no se volvieron a mí 

—afirma el Señor—. 

12 »Por eso, Israel, voy a actuar 

En el capítulo cuatro Amós vuelve con un serio llamado:

4:12 “Prepárate para venir al encuentro con tu Dios…” 

4:13 una hermosa descripción de Dios

13 He aquí el que forma las montañas, 

el que crea el viento, 

el que revela al hombre sus designios, 

el que convierte la aurora en tinieblas, 

el que marcha sobre las alturas de la tierra: 

su nombre es el Señor Dios Todopoderoso.

——————-

Y así llegamos hoy al capítulo 5

5: 1-27 El divino aguafiestas –

Ya había mencionado que el ambiente era festivo. Seguramente una muchedumbre se había congregado para la ocasión: una festividad religiosa supuestamente para adorar a Dios. La congregación estaba delante de Amós, de modo que, ¿por qué no aprovechar y hablar? 

El tono del profeta cambia un poco ahora. Esta parte de su mensaje (quizás un mensaje completamente diferente dado en otro día dentro del mismo período) tiene un tono funerario.

¿Se lo pueden imaginar? La gente ha venido de juerga (religiosa, eso sí) y Amós les suelta un sermón fúnebre. ¡Vaya individuo! ¡Vaya aguafiestas!

¿Es adecuado este mensaje? ¡Seguro que sí! ¿De qué otra manera se puede llamar la atención de un pueblo que, mientras vive de espaldas a Dios y a su ley, sigue pensando que Él está con ellos como si nada pasara (5:14)?

Busquen el bien y no el mal, y vivirán; 

y así estará con ustedes el Señor Dios Todopoderoso, 

tal como ustedes lo afirman. 

El juicio que viene es anunciado y descrito. Algo es obvio:  La prosperidad lograda no será disfrutada (2-3, 5, 11, 16-17, 27).

5:2

2 «Ha caído la joven Israel, 

y no volverá a levantarse; 

postrada en su propia tierra, 

no hay quien la levante.» 

3 Así dice el Señor omnipotente al reino de Israel: 

«La ciudad que salía a la guerra con mil hombres 

se quedará sólo con cien, 

y la que salía con cien 

se quedará sólo con diez.» 

5 Pero no acudan a Betel, 

ni vayan a Guilgal, 

ni pasen a Berseba, 

porque Guilgal será llevada cautiva, 

y Betel, reducida a la nada.» 

16 Por eso, así dice el Señor omnipotente, el Dios Todopoderoso: 

«En todas las plazas se escucharán lamentos, 

y gritos de angustia en todas las calles. 

Llamarán a duelo a los campesinos, 

y a los llorones profesionales, a hacer lamentación. 

17 Se escucharán lamentos en todos los viñedos 

cuando yo pase en medio de ti», 

dice el Señor. 

En los versos siguientes Amós enumera los ídolos israelitas de esa época: 

Ustedes tendrán que cargar con la imagen de Sicut, su rey, y también con la de Quiyún, imágenes de esos dioses astrales que ustedes mismos se han fabricado” (Amós 5:26 NVI). 

Estos nombres insinúan que el pueblo practicaba deliberadamente el sincretismo. Sicut y Quiyún eran las deidades astrales asirio-babilónicas (Barstad, Religious Polemics, 122–23).

El juicio incluye el exilio.

27 Entonces los mandaré al exilio más allá de Damasco», 

dice el Señor, cuyo nombre es Dios Todopoderoso.

Más adelante en este capítulo cinco se detallan las causas del juicio: Pecados contra los pobres; ausencia de justicia; falsa religiosidad … (7, 11, 12)

7 Ustedes convierten el derecho en amargura 

y echan por tierra la justicia. 

11 Por eso, como pisotean al desvalido 

y le imponen tributo de grano, 

no vivirán en las casas de piedra labrada que han construido, ni

beberán del vino de los selectos viñedos que han plantado. 

12 Ustedes oprimen al justo, exigen soborno 

y en los tribunales atropellan al necesitado. 

Y sigue hablando sobre cómo aun el culto que se suponía que tenía a Dios como objeto es aborrecido por Dios.

21 «Yo aborrezco sus fiestas religiosas; 

no me agradan sus cultos solemnes. 

22 Aunque me traigan holocaustos y ofrendas de cereal, 

no los aceptaré, 

ni prestaré atención 

a los sacrificios de comunión de novillos cebados. 

23 Aleja de mí el bullicio de tus canciones; 

no quiero oír la música de tus cítaras. 

OPORTUNIDAD

Pero, aun en medio de tanta infidelidad, hay oportunidad. La puerta del perdón y de “la vida” aún está entreabierta, invitando. Amós hace un llamado a  “buscar a Dios” (4,6,8) y a vivir como pueblo de Dios, haciendo justicia (14-15, 24).

5:4 Así dice el Señor al reino de Israel: 

«Búsquenme y vivirán. 

6 Busquen al Señor y vivirán, 

En su confusión, el pueblo pide y espera el “Día de Jehová” (18-20) sin estar muy claros en lo que significa. 

18 ¡Ay de los que suspiran 

por el día del Señor! 

¿De qué les servirá ese día 

si va a ser de oscuridad y no de luz? 

19 Será como cuando alguien huye de un león 

y se le viene encima un oso, 

o como cuando al llegar a su casa, 

apoya la mano en la pared 

y lo muerde una serpiente. 

20 ¿No será el día del Señor de oscuridad y no de luz? 

¡Será por cierto sombrío y sin resplandor! 

Por eso la llegada de ese día les sorprenderá. Pensando que han huido con éxito del enemigo, la desgracia les tomará por sorpresa en su propia casa.

Amós les anuncia un exilio inevitable, “más allá de Damasco,” esto es, en Asiria, profecía que se cumpliría unos treinta años después y que representará la desaparición práctica de los israelitas del Norte.

Sobre todos estos pecados mencionados en los pasados dos capítulos se añade una actitud de autosuficiencia. Quizás lo aparentemente inexpugnable de las murallas que rodeaban la ciudad de Samaria causaba un falso sentido de seguridad. Pero estaban…

6: 1-6 Fundamentalmente equivocados..

1-3, 13 Los poderosos de las principales ciudades en Israel basaban su seguridad en el poder, en el prestigio. Pero nada de eso sirve a la hora del juicio de Dios. 

¡Ay de los que viven tranquilos en Sión 

y de los que viven confiados en el monte de Samaria! 

¡Ay de los notables de la nación más importante, 

a quienes acude el pueblo de Israel! 

3 Ustedes creen alejar el día de la desgracia, 

pero están acercando el imperio de la violencia. 

6: 4-6,12 Materialismo. 

Ya habíamos adelantado que la prosperidad material era la orden del día. Las cosas, los placeres, la comida y el ocio subían en la escala de valores, haciéndolos más importantes que la justicia, el vivir de acuerdo a la ley de Dios. 

4 Ustedes que se acuestan en camas incrustadas de marfil 

y se arrellanan en divanes; 

que comen corderos selectos 

y terneros engordados; 

5 que, a la manera de David, 

improvisan canciones al son de la cítara 

e inventan instrumentos musicales; 

6 que beben vino en tazones 

y se perfuman con las esencias más finas 

sin afligirse por la ruina de José, 

APLICACIÓN

1. Jesús y Mamón.

2. Donde está vuestro tesoro…

3. Tener – I Tim. 6:6

Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; 7porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. 8Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 9Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición; 10porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

4. Contentamiento – Fil. 410

En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí; de lo cual también estabais solícitos, pero os faltaba la oportunidad. 11No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. 12Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. 

DEL LIBRO TESOROS DE UNA CARTA IGNORADA

La enseñanza que Pablo ofrece en estos versos es hermosa, edificante y desafiante. Habla aquí del “contentamiento”, la capacidad de estar conformes y alegres “cualquiera sea la situación”. 

La aparición de estas palabras aquí no es meramente testimonial. Pablo vuelve a presentarse como ejemplo para los filipenses en cuanto a cómo se manifiesta una correcta actitud de vida en la práctica. Él ha sido su modelo y de nuevo, ya casi en la clausura de la carta, vuelve a presentarse como tal. Recordemos que la actitud de vida de la que Pablo habla en Filipenses está íntimamente relacionada a las motivaciones personales. De estas ya Pablo presentó el (mal) ejemplo de sus “competidores” en Roma (1:15-17). Es probable que en Filipos existiera también el problema de motivaciones egoístas y que parte de su manifestación se daba en el campo de las finanzas. El ejemplo de Jesús, así como los de Timoteo, Epafrodito y del mismo Pablo, representaban una actitud de desprendimiento, de “mirar… por lo de los otros…” y no por lo suyo propio. 

Pablo ha aprendido a estar contento en la condición humilde, en medio del hambre y de la necesidad. No es resignación de lo que él habla aquí, sino de la capacidad de estar contento aun en medio de las circunstancias adversas y de la escasez en el servicio del Maestro. 

Pablo sabía vivir contento en la carencia, pero también en la abundancia. Hubo momentos en los que la provisión de Dios parecía exceder sus necesidades inmediatas. Y esos momentos de abundancia se convirtieron para él también en escuela de contentamiento. Pudiera ser que para Pablo sufrir por el Evangelio resultaba algunas veces más fácil que disfrutar de los momentos de bonanza.

Todo lo puedo… (4:13)

Este verso es uno de los más preciados de la Biblia por los creyentes, no sólo por su brevedad, sino también por lo positivo de su mensaje. Sin embargo, su aplicación en la vida cristiana es comúnmente sacada de contexto.

Casi siempre que aplicamos este verso lo hacemos frente a las situaciones difíciles que acechan a los creyentes: pruebas, dificultades, depresión. Pero rara vez se confiesa como el lema de vida en asuntos de escasez de dinero o bienestar material limitado. La primera aplicación es una inferencia que podemos o no hacer en base al texto bíblico (ver abajo). La segunda es lo que el verso afirma directa y claramente en su contexto inmediato y más natural.

Pablo ha expresado cómo, a pesar de que aprecia el regalo filipense, él ha sido enseñado por Dios a experimentar contentamiento sin importar su condición de abundancia o de escasez. Es en estos dos extremos (ambos experimentados por el Apóstol) a los que la palabra “todo” del verso 13 debe aplicarse. Tanto en lo uno como en lo otro, Pablo “puede” porque el Señor le da fuerzas.  

¿Quiere esto decir que el verso no puede aplicarse a otras situaciones de la vida? No necesariamente. Pero al aplicarlo tenemos que hacerlo con cuidado y, en especial, con el valioso consejo hermenéutico de las “situaciones comparables”. Si no lo hacemos así, la palabra “todo” puede meternos en graves problemas interpretativos. Si insistimos en tomar el verso literalmente y fuera de su contexto, estaríamos afirmando que el cristiano es un “superhombre espiritual” (¡o una “supermujer”!). Estaríamos diciendo que no hay nada (literalmente) que un cristiano no pueda hacer. 

Filipenses 4:13 no es promesa de la capacidad cristiana para hacer lo que sea. Tampoco es enseñanza de una “súper fe” o del poder de la palabra hablada. Es la certeza humilde que tiene el cristiano de encontrar en Dios la capacidad para honrarle aun en los momentos más difíciles.

III. CAPÍTULOS 7-14 – Juicios de Dios

Visiones (7:1-9:15) 

Aunque están ubicadas al final del libro, es probable que estas visiones, cuyas características son únicas en la literatura profética, estén relacionadas al llamado de Amós. La inicial intercesión del profeta en favor del pueblo cede al anuncio insistente de que Dios NO perdonará a su pueblo. Las anteriores advertencias de parte de Dios (hambre, sequías, etc. –4:6ss–) fueron ignoradas. Aun así está presente, como en casi todos los profetas de Dios, una nota de esperanza (7:2-6; 9:11-15) de la que hablaré más tarde.

Esta tercera y última sección del libro es diferente a las demás. Pero al leer estas profecías no olvidemos que no necesariamente hay precisión cronológica en estas secciones, aunque quizás sí algo en el desarrollo de algunas de las visiones. 

Una cosa es clara, y es que según avanzan las cinco visiones proféticas, se hace evidente la tendencia al aumento en la inevitabilidad del juicio inminente.

7: 1-9 Primera, segunda y tercera visión.

Juicio con langosta y fuego. La primera y segunda visión consisten en avisos del juicio inminente de Dios (con langostas y con fuego). Ante el castigo que viene,  Amós intercede por el pueblo con éxito.

1 El Señor omnipotente me mostró esta visión: Empezaba a crecer la hierba después de la siega que corresponde al rey, y vi al Señor preparando enjambres de langostas. 2 Cuando las langostas acababan con la hierba de la tierra, exclamé: 

—¡Señor mi Dios, te ruego que perdones a Jacob! ¿Cómo va a sobrevivir, si es tan pequeño? 

3 Entonces el Señor se compadeció y dijo: 

—Esto no va a suceder. 

4 El Señor omnipotente me mostró entonces otra visión: Vi al Señor llamar a juicio con un fuego que devoraba el gran abismo y consumía los campos. 5 Y exclamé: 

—¡Deténte, Señor mi Dios, te lo ruego! ¿Cómo sobrevivirá Jacob, si es tan pequeño? 

6 Entonces el Señor se compadeció y dijo: 

—Esto tampoco va a suceder. 

 No ocurrió lo mismo con la tercera visión. 

7 El Señor me mostró otra visión: Estaba él de pie junto a un muro construido a plomo, y tenía una cuerda de plomada en la mano. 8 Y el Señor me preguntó: 

—¿Qué ves, Amós? 

—Una cuerda de plomada—respondí. 

Entonces el Señor dijo: 

—Mira, voy a tirar la plomada en medio de mi pueblo Israel; no volveré a perdonarlo. 

9 »Los altares paganos de Isaac serán destruidos, 

y arruinados los santuarios de Israel; 

me levantaré con espada 

contra el palacio de Jeroboán. 

Esta visión presenta a Dios tomando las medidas de una pared (¿la muralla de Samaria?). La plomada, el equivalente antiguo a un nivel, permitía asegurarse de que una pared en construcción se hacía derecha. Según pasaba el tiempo, la evaluación con la pomada se repetía para detectar inclinaciones en ella y ayudar en la decisión de si, por su peligro, tenía que ser derribada. 

En este caso, Dios usa la plomada. Ante el resultado, el profeta enmudece. Dios envía su juicio.

Profetizar de esta manera en el Reino del N   orte (Israel) siendo Amós del reino del Sur (Judá) eventualmente tenía que traerle problemas al profeta. En este caso es Amasías, el Sumo Sacerdote de Betel, quien se enfrentó a Amós.

10-17 “Vete de Betel…” le dice Amasías, quien siendo el Sumo Sacerdote y, por lo tanto empleado del rey, resiente la presencia y el mensaje de Amós, por lo que decidió acusar a Amós ante el rey y echarle de la ciudad. En su acusación Amasías le dijo al profeta que se vaya a su propia tierra (Judá y su capital, Jerusalén).  Es decirle, como haríamos hoy, algo así “vente con tu música a otra parte”.

El profeta estaba colisionando contra un sistema anti-Dios. Dicho sistema, con abundancia de intereses creados y una organización que mantener, no siempre estuvo dispuesta a escuchar la voz de Dios, contrario a, por ejemplo, David ante las palabras de Natán. Ciertamente muchas cosas habían cambiado desde entonces.  La acusación de Amasías va más allá del hecho mismo de la profecía. Acusa a Amós de motivaciones incorrectas, esto es, de estar en Betel simplemente como un modo de vida. Por eso la frase “come tu pan allá”, que podría expresarse también, “vete a ganarte la vida a tu país.” 

La contestación de Amós es tan sencilla como poderosa.  “No soy profeta ni hijo de profeta.” Primero asegura que no es profeta de profesión ni de descendencia y que su profesión le suple suficiente como para procurar el pluriempleo en Samaria. A esto le sigue una sencilla descripción de su llamado y una profecía de terrible juicio dirigida específicamente a Amasías y a su familia, sin dudas relacionadas con la posterior destrucción de Samaria por los Asirios.

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