RESUMEN

 Su persona

Han pasado unos cien años desde el ministerio de Sofonías. Grandes acontecimientos han ocurrido en ese siglo. Jerusalén ha sido finalmente destruida. El pueblo ha estado unos 70 años cautivo en Babilonia. El retorno a la Tierra Prometida ha comenzado lentamente. 

Entonces se levanta una solitaria figura de la que sabemos muy poco: Hageo.

Hageo fue un un contemporáneo de Zacarías (Esdras 5:1) y siempre se le menciona primero que a éste (5:1; 6:14) por lo que podría ser que nuestro profeta (Hageo) fuese el mayor de los dos (en edad). Él también tiene el honor de haber sido el primer profeta de los que regresaron a Palestina del exilio babilonio. Por lo tanto él marca el inicio de una nueva era.

Su tiempo

Internacionalmente los días de Hageo fueron tormentosos. Darío, el entonces rey persa, se había afincado en el poder. Pero luego se vio forzado a consolidar su dominio a través de innumerables batallas contra las naciones que se sublevaban. De ahí que Dios diga a través de Hageo que va a “hacer temblar a las naciones” (2:6,7,21,22).

Por Esdras, contemporáneo de Hageo, nos enteramos del trasfondo histórico de este breve libro. 

El regreso del exilio se dio en tres fases: Zorobabel (538 AC); Esdras (458); Nehemías (444)

En el 538 AC parte del pueblo había regresado a Jerusalén proveniente de Babilonia. La victoria de Ciro el persa sobre Babilonia un año antes y su apoyo al retorno proveen esta oportunidad. El ministerio de Hageo que se refleja en su libro se desarrolló 18 años después de la llegada del pueblo, en el 520 AC (específicamente de agosto a diciembre de ese año).

No todos los israelitas en el exilio regresaron. Muchos decidieron quedarse disfrutando de la “comodidad” en Babilonia. Los que sí regresaron a la tierra de sus padres llegaron con buenas intenciones de reparan el altar y el fundamento del templo. Pero todo se quedó ahí. Quizás por las amenazas de los vecinos samaritanos y por sus intereses personales el pueblo descontinuó la obra y se dedicó a sus propias casas (1:4). 

Zorobabel (538 AC)

1. Se organiza el regreso a Jerusalén (Esdras 1-3)  Por decreto de Ciro

2. Líderes: Zorobabel y Josué (sumo sacerdote)

3. Regresan unos 50,000 (pobreza)

4. Edifican el altar

5. Comienza la construcción del Templo (Esdras 3-6)

– Lamento al comparar con la grandeza del Templo anterior

6. Oposición  (4) Samaritanos (norte), Amón (este), Gesem (sur) Asdod 

7. Interrupción por 16 años (4)

8. Se termina la construcción del Templo – 516 AC (6:14)

Esta situación constituye el principal trasfondo del mensaje del libro de Hageo. 

Su libro

En el libro se recopilan 5 profecías dadas en cuatro meses. (Año 520 AC)

29.08 1:1-11 A Zorobabel Llamado a terminar el templo.

21.09 1:12-15

17.10 2:1-9 Líderes y pueblo Alentados a reconstruir

18.12 2:10-19 Diálogo Dios Impiedad – Sacerdotes desacraliza templo

2:20-23 A Zorobabel Escatología

Su mensaje 

Su mensaje tal y como fue conservado en este breve libro se limitó a estimular la reconstrucción del Templo.

Es un relato corto, pero su ministerio seguramente fue mucho más amplio. La brevedad de sus 38 versos puede dejarnos al impresión de que su ministerio fue sin importancia. Nada más lejos de la verdad. .

No es poco lo que logró Hageo. Se enfrentó a una nación recién salida del exilio, desorganizada y presa del desánimo. El pueblo que regresó lleno de ilusiones, no tardó en caer en el desánimo al observar la realidad de lo que una vez fue la bella Ciudad de David. Y, peor aún, el Templo, completamente destruido. Para hacer la situación aún más complicada, enemigos amenazaban e impedían el trabajo de reconstrucción.

 Entonces entra en escena Hageo, probablemente ya entrado en años. Seguramente una vida de testimonio le daba la autoridad ante el pueblo. Y Dios le dio un mensaje para un pueblo desanimado. Hageo animó al pueblo a poner sus prioridades en orden y a dar los primeros pasos en lo que sería la restauración, no sólo del templo, sino de toda la nación. 

El resultado tan positivo de su mensaje le convierte en el “fundador” del judaísmo post-exílico y en predecesor de las tareas de figuras tan conocidas como  Esdras y Nehemías.

El texto bíblico 1:1-11

1 El día primero del mes sexto del segundo año del rey Darío, vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac:

La palabra que Dios da a Hageo va dirigida primeramente a los líderes del pueblo. Por un lado, el líder político, Zorobabel. Éste actuaba como gobernador y era descendiente del Rey David. Por otro lado, el líder religioso, Josué, el Sumo Sacerdote. Por sobre ellos está Jehová, y por Él habla Hageo.

2-11 Llamado a meditar. 

2 «Así dice el Señor Todopoderoso: “Este pueblo alega que todavía no es el momento apropiado para ir a reconstruir la casa del Señor.” » 

3 También vino esta palabra del Señor por medio del profeta Hageo: 

4 «¿Acaso es el momento apropiado 

para que ustedes residan en casas lujosas 

mientras que esta casa está en ruinas?»«¡Reflexionen sobre su proceder! 

No que Dios no hubiera hablado ya. Por supuesto que lo había hecho pero nadie le había prestado atención. Jehová había hablado a través de las circunstancias, evidencia de su desagrado. Las cosechas, los negocios y la economía personal no iba bien a pesar del esfuerzo invertido. “Meditad”, les dice Hageo. 

6 »Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; 

comen, pero no quedan satisfechos; 

beben, pero no llegan a saciarse; 

se visten, pero no logran abrigarse; 

y al jornalero se le va su salario 

como por saco roto.» 

7 Así dice el Señor Todopoderoso: 

«¡Reflexionen sobre su proceder! 

8 »Vayan ustedes a los montes; 

traigan madera y reconstruyan mi casa. 

Yo veré su reconstrucción con gusto, 

y manifestaré mi gloria 

—dice el Señor—. 

9 »Ustedes esperan mucho, 

pero cosechan poco; 

lo que almacenan en su casa, 

yo lo disipo de un soplo. 

¿Por qué? ¡Porque mi casa está en ruinas, 

mientras ustedes sólo se ocupan de la suya! 

—afirma el Señor Todopoderoso—. 

10 »Por eso, por culpa de ustedes, los cielos retuvieron el rocío y la tierra se negó a dar sus productos. 11 Yo hice venir una sequía sobre los campos y las montañas, sobre el trigo y el vino nuevo, sobre el aceite fresco y el fruto de la tierra, sobre los animales y los hombres, y sobre toda la obra de sus manos.» 

En otras palabras, “es que no os dais cuenta de lo que está pasando? ¿Es que estáis ciegos o sordos? ¿No podéis sumar dos más dos?

12-15 La palabra de Dios y la acción de Dios. 

Es interesante la cadena de acontecimientos. Una vez Hageo ha hablado la palabra de Dios,  y el pueblo la escucha con temor, Jehová “despierta” a líderes y pueblo.  Como en los avivamientos de la historia, las intervenciones poderosas de Dios en su pueblo tienden a ser precedidas por obediencia a la palabra de Dios. Y todo comenzó con un sencillo hombre.

12 Zorobabel hijo de Salatiel, el sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y todo el resto del pueblo, obedecieron al Señor su Dios. Acataron las palabras del profeta Hageo, a quien el Señor su Dios había enviado. Y el pueblo sintió temor en la presencia del Señor. 13 Entonces Hageo su mensajero comunicó al pueblo el mensaje del Señor: «Yo estoy con ustedes. Yo, el Señor, lo afirmo.» 14 Y el Señor inquietó de tal manera a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y a todo el resto del pueblo, que vinieron y empezaron a trabajar en la casa de su Dios, el Señor Todopoderoso. 15 Era el día veinticuatro del mes sexto del segundo año del rey Darío.

2: 1-9 Desánimo y la palabra de Dios. 

El desánimo era natural. Quizás quedaba con vida alguno de los que con sus propios ojos había contemplado el esplendor del Templo de Salomón. Todos seguramente habían escuchado a padres y abuelos describir las magníficas columnas del frente, el imponente mar de bronce, el oro… Y ahora, poco a poco se levantaba, con un gran esfuerzo, una frágil y humilde estructura. 

El día veintiuno del mes séptimo, vino palabra del Señor por medio del profeta Hageo: 2 «Pregunta a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, al sumo sacerdote Josué hijo de Josadac, y al resto del pueblo: 3 “¿Queda alguien entre ustedes que haya visto esta casa en su antiguo esplendor? ¿Qué les parece ahora? ¿No la ven como muy poca cosa? 4 Pues ahora, ¡ánimo, Zorobabel!—afirma el Señor—. ¡Ánimo, Josué hijo de Josadac! ¡Tú eres el sumo sacerdote! ¡Ánimo, pueblo de esta tierra!—afirma el Señor—. ¡Manos a la obra, que yo estoy con ustedes!—afirma el Señor Todopoderoso

Las palabras de Dios a través de Hageo trascienden la realidad histórica y, como con otros profetas, atraviesa los siglos para proyectarse a un futuro escatológico, a los tiempos del fin. ¿Entendía esto Hageo? Yo no sé. Lo que sí sé es que sus palabras ayudaron a superar el “bache” anímico. Una gloria mayor queda aún en el futuro. 

Palabras de ánimo… “Esfuérzate… yo estoy… no temáis…”

»No teman, 6 porque así dice el Señor Todopoderoso: “Dentro de muy poco haré que se estremezcan los cielos y la tierra, el mar y la tierra firme; 7 ¡haré temblar a todas las naciones! Sus riquezas llegarán aquí, y así llenaré de esplendor esta casa—dice el Señor Todopoderoso—. 8 Mía es la plata, y mío es el oro—afirma el Señor Todopoderoso—. 9 El esplendor de esta segunda casa será mayor que el de la primera—dice el Señor Todopoderoso—. Y en este lugar concederé la paz”, afirma el Señor Todopoderoso.» 

2:6-7, de nuevo el profeta “comprime” el tiempo y usa las figuras de su tiempo para hablar del futuro. Antes fue con el templo. Ahora es la figura de Zorobabel, descendiente de David, como figura del Mesías esperado. Las palabras “haré temblar… Trastornaré…” apuntan a un tiempo futuro y escatológico.

10-19 Contaminación en el pueblo. El pasaje que sigue no es del todo claro. A través de una serie de preguntas se establece un importante punto. Los hombres que trabajan con las cosas sagradas no serán santificados por su contacto con lo sagrado. Pero sí la inmundicia de ellos puede contaminar las cosas sagradas. Esto queda claro. Lo que es más confuso lo es la aplicación. Quizás pueda referirse a la participación de samaritanos en el trabajo.

19 ¿Queda todavía alguna semilla en el granero? ¿Todavía no producen nada la vid ni la higuera, ni el granado ni el olivo? ¡Pues a partir de hoy yo los bendeciré!»

Lo que sí queda claro es que la bendición de Dios vendrá. En una palabra profética Hageo anuncia la bendición de Dios en las siguientes cosechas, aún varios meses en el futuro.

20-23 Palabra a Zorobabel. Sin lugar a dudas, como en 

21 «Di a Zorobabel, gobernante de Judá: “Yo estoy por estremecer los cielos y la tierra. 22 Volcaré los tronos reales y haré pedazos el poderío de los reinos del mundo. Volcaré los carros con sus conductores, y caerán caballos y jinetes, y éstos se matarán a espada unos a otros. 23 En aquel día—afirma el Señor Todopoderoso—te tomaré a ti, mi siervo Zorobabel hijo de Salatiel—afirma el Señor—, y te haré semejante a un anillo de sellar, porque yo te he elegido”, afirma el Señor Todopoderoso.» 

De este modo Hageo,  hablando a un pueblo desanimado que comienza la ardua tarea de reconstrucción, termina su libro con palabras que llevan al lector hacia el futuro glorioso en que, ya no Zorobabel sino el Mesías de Dios, concluye el trabajo de “construcción” de Dios en un “templo no hecho de manos…”

Conceptos teológicos: (en este caso, eminentemente prácticos)

1. La preeminencia de las buenas prioridades.

2. El poder de una vida consagrada a Dios.

3. La confianza en los recursos de Dios.

Versos importantes… O simplemente hermosos

1:5, 7; 2:18 “Meditad sobre vuestros caminos…”

2:7 “Vendrá el Deseado de todas las gentes…”

2:8 “Mía es la plata y mío es el oro…”

Citas importantes en el Nuevo Testamento

2:6 – Hebreos 12:26

Aplicaciones

1. Hageo es un profeta más bien desconocido. Es una figura ignorada y su libro, ignorado también, parece enterrado entre tierra de gigantes. Sin embargo, ¿podemos apreciar su papel tan importante? A través de Hageo Dios consiguió despertar a todo un pueblo en el noble propósito dela restauración. Muchas veces decimos, ¿qué puedo hacer yo? En Hageo tenemos otro ejemplo de lo que Dios es capaz de hacer con un hombre/mujer consagrado enteramente a Dios.

2. ¿Qué preferimos, las glorias del pasado o las que Dios tiene para el futuro? ¿Nuestra mirada está dirigida hacia atrás o hacia adelante? Nuestra confianza está en nuestros recursos o en los de Dios (“mía es la plata…”)?