RESUMEN

 

 El prisionero estaba frente a él, indefenso. No parecía ser una persona que representara peligro alguno para el Imperio. El gobernador ya había escuchado las acusaciones, pero estas no lo convencían de la culpabilidad del acusado: le parecían más artilugios políticos que asuntos de sustancia. Sin embargo, sus responsabilidades lo obligaban a intervenir. Fue entonces cuando Pilato dirigió al pueblo una de las preguntas más importantes que pueda hacerse: “¿Qué haré de Jesús llamado el Cristo?”.

 

La pregunta es importante. El cristianismo enseña que ese Dios que existe, que ha creado todo y que se ha revelado a través de la Biblia, se manifestó en la historia en la persona de Jesús, un carpintero galileo. Pero Jesús es mucho más que un carpintero, y no es suficiente tener una buena opinión de él… Como dijo sobre esto el escritor C. S. Lewis: “Él no nos ha dejado esa alternativa”.

 

 

Lo que Jesús dijo de sí

 

Contrario a los fundadores de las grandes religiones del mundo, Jesús afirmó repetidas veces ser más que un ser humano, como por ejemplo al utilizar el “yo soy”. Jesús se describió a sí mismo como divino (por ejemplo, “antes que Abraham fuese, yo soy”). También dijo: yo soy “el pan de vida”, “la luz del mundo”, “el buen pastor”, “la puerta”, “la resurrección y la vida”, y “el camino, la verdad y la vida”.

 

 

¿Qué clase de persona se comportaría de esta manera?

 

 

Lo que otros dijeron de Jesús

 

Por otro lado, es importante considerar que el fundamento religioso de los apóstoles debió haber sido un gran obstáculo para creer en Jesús como Mesías. La vida y enseñanza de Jesús no correspondía con el perfil del Mesías esperado, de acuerdo con la interpretación que los eruditos y maestros judíos habían hecho de las profecías bíblicas. 

 

 

Jesús y la historia

 

De manera resumida, quiero presentar parte de la evidencia que demuestra que decir que Jesús no existió o que es un invento de la imaginación cristiana es insostenible hoy en día. (Sigo aquí de forma general el argumento de Gary R. Habermas en su libro The Historical Jesus —El Jesús histórico—).

 

 

Los Evangelios son documentos tempranos.

 

El Jesús de las cartas apostólicas. Confesiones de fe aún más tempranas que los mismos documentos que las recogen

 

La Iglesia cristiana y su enseñanza. Algunos de los escritores del Nuevo Testamento (judíos muy celosos de su creencia monoteísta) nos sorprenden al mostrarnos a la iglesia orando a Jesús (como Dios).

 

 

Multitud de documentos. La literatura de la iglesia de los primeros siglos es abundante. Como era natural esperar, estos mencionan datos relacionados con la vida de Jesús. Consisten en los escritos de los llamados “Padres apostólicos” (aquellos que tuvieron contacto con los apóstoles de Jesús, escritos entre los años 90 y 125 d. C.) y los “Padres de la Iglesia”, pastores y maestros líderes de la iglesia de los primeros siglos.

 

 

Conclusión

 

Michael Grant, a quien ya citamos anteriormente (Jesus An Historian’s View of the Gospels).

 

«Pero, sobre todo, si aplicamos al Nuevo Testamento, como debemos, la misma clase de criterios que aplicaríamos a otros escritos antiguos que contienen material histórico, no podemos rechazar la existencia de Jesús como tampoco lo hacemos con la multitud de personajes paganos cuya realidad como figuras históricas nunca ha sido cuestionada… Para resumir, los métodos críticos modernos fallan en apoyar la historia del «mito de Cristo”. (182)

 

 

 ‘Vez tras vez éste han sido contestado y aniquilado por eruditos de renombre’. En años recientes ‘ningún erudito se ha aventurado a postular la no-historicidad de Jesús’ o quizás tan sólo unos pocos, y no han tenido éxito en contrarrestar la mucho más firme evidencia, y de hecho muy abundante, de lo contrario.” (199-200)

 

 

 

En su libro The Real Jesus (El verdadero Jesús), el erudito bíblico doctor Luke Timothy Johnson concluye brillantemente lo siguiente que citamos en su totalidad:

 

A la luz de estas sencillas observaciones, la pregunta debe formularse: ¿no será acaso que lo que pretende ser una búsqueda del Jesús histórico sea en realidad un escape de la imagen de Jesús y del discipulado que está inexorablemente arraigado en estos textos? Para nuestra era presente, en que la “sabiduría del mundo” está expresada en individualismo, narcisismo, preocupación por los propios derechos y competencia, la “sabiduría de la cruz” es el mensaje más profundamente contra-cultural de todos. En lugar de esforzarnos por rectificar el efecto distorsionador de la narración de los Evangelios, el esfuerzo de reconstruir a Jesús de acuerdo a algún otro patrón, parece ser cada vez más un intento de escapar del escándalo del Evangelio. (Traducción del autor).

 

 

Conclusión – Aplicación

 

La importancia de nuestro veredicto sobre la persona de Jesús de Nazaret trasciende la curiosidad intelectual. La decisión que tomemos sobre su persona tiene repercusiones directas en nuestra existencia.

 

 

Si Jesús es quien dijo ser, nuestra relación con Dios depende de nuestra fe en el Hijo de Dios. Si su mensaje es verdadero, la vida eterna solo se halla en Él. Si su muerte en la cruz cumplió una función redentora, como dijo, nuestro destino eterno depende de que creamos en Él.

 

 

No es posible asumir una postura indiferente, intermedia o neutral sobre la persona de Jesucristo. Eso equivale a negarlo. Una actitud nominal o pasiva puede adormecer nuestra conciencia, pero no satisface el corazón ni hace justicia a la razón. Un asentimiento intelectual a su enseñanza puede hacernos religiosos, pero no cambiará un ápice nuestra vida.

 

 

Lo radical de la vida y las enseñanzas de Jesús exige una respuesta radical: creer en Él como Salvador… Servirle como Señor.