RESUMEN

La Vid 2

 

Ya en el capítulo 15 de Juan nos encontramos en uno de los “apartes” antes de que la acción prosiga con el arresto de Jesús. Como ya comenzamos a ver en el programa anterior, haciendo uso de la bella metáfora de la vid (vid, pámpanos, labrador) el Señor Jesús nos deja una serie de importantes enseñanzas.

sobre la íntima relación del Señor con sus discípulos y las consecuencias de dicha relación.

 

1 »Yo soy la vid verdadera… mi Padre es el labrador.(Enseñanzas)

#1 LIMPIEZA (para lograr el máximo fruto posible) – La poda

15:2-3 

Concluimos pues que una de las poderosas enseñanzas que el Maestro nos dejó con el pasaje de la vid, es que, de la misma manera que hace el agricultor con la planta de la vid, hace el Padre con nosotros: limpiarnos para que glorifiquemos a Dios dando más fruto y esto a través de Su Palabra y de las pruebas.

 

#2 DEPENDENCIA (15:4-5)

Una íntima relación de dependencia de la que depende dar fruto. 

 

La imagen es sencilla, pero poderosa. Las ramas o pámpanos dependen absolutamente de la vid para su sostenimiento y, por lo tanto, para dar fruto. El agua y los nutrientes a los que pueda acceder provendrán exclusivamente de la vid. Igual con nuestro Señor y nuestra vida espiritual.

 

#3 RESULTADO: FRUTO  (15:5-7)

Como sabemos, la imagen de un buen fruto es común en el Nuevo Testamento para referirse al resultado de la obra de Dios en la vida del creyente. Y, sin lugar a dudas, y extendiendo un poco nuestra aplicación, este fruto puede representar el cambio en nuestra conducta, nuestras buenas obras y, por supuesto, el fruto del Espíritu. Pero más adelante en el capítulo 15 Jesús es más específico: (12-17)

RESULTADO: PADRE GLORIFICADO v. 8, 16-17

 

#4 AMOR, AMISTAD, OBEDIENCIA y CONSECUENCIA

– inseparabiidad de amor y obediencia

 

SU AMOR 15:9-11

La realidad (o no) de nuestro amor al Señor queda evidenciada con la obediencia a Él. Permanecer en Cristo (en su amor) solo es posible cuando permanecemos en obediencia a Él.

 

Me pregunto cuál sería el resultado de un análisis de nuestro amor a Dios a través de este criterio (la obediencia). Aun cuando el amor sea percibido o aun explicado como una experiencia subjetiva, bíblicamente es imposible desvincular el amor y la obediencia. De manera que la experiencia “subjetiva” del amor puede ser experimentado como una realidad concreta, visible y medible a través de la obediencia.

 

Lo mismo sucede con el siguiente punto.

 

AMOR A OTROS  12-15

La misma enseñanza la encontramos también en 1ra Juan. Nuestro amor a Dios es validado con nuestro amor a los hermanos. Es imposible decir que amamos a Dios si no amamos a los hermanos. Y este amor, por supuesto, demostrado de formas concretas, tanto en lo que hacemos (ayudar, apoyar, animar… “unos a otros”) como en lo que no hacemos (criticar, murmurar, mentir…  “unos a otros”).

 

El amor a Dios y el amor al prójimo son la evidencia de una vida cambiada, de un Nuevo Nacimiento. Lo que es imposible para la Ley lograr, el Espíritu Santo lo ha hecho en el creyente. Hemos sido capacitados en nuestra regeneración para amar a Dios y para amar a nuestro prójimo.

 

Así que, aunque pueda sonar exagerado a algunos, aquí tenemos los criterios bíblicos para ver si de verdad se ha nacido de nuevo. Como el resumen de la Ley: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismos“.

 

Pero, si por un lado nuestro amor a Dios nos acerca a nuestros hermanos, exactamente lo opuesto sucede con el mundo. Son varios versos los que enseñan sobre esto en el capítulo 15 de Juan.25

 

ABORRECIDOS (consecuencias) 15:18-25

Aunque intelectualmente entendemos de lo que Jesús habla aquí, cuando nos llega el momento, pareciera que en realidad no entendemos: Experimentaremos presión (prueba, persecución) simplemente por el hecho de seguir a Jesús.

 

En varias ocasiones Jesús lo mencionó.

Jesús resumió la causa de esta reacción del mundo en su oración en Juan 17:16, que consideraremos más adelante.