RESUMEN

Resurrección

 

Para aquellos que han decidido no creer en Jesús se levanta un inmenso obstáculo a su increencia. Es un obstáculo no físico, sino histórico. Es un obstáculo que, cuando algunos han tratado de eliminarlo, terminaron rendidos a los pies de Cristo. Hablamos de una tumba vacía en Jerusalén. La tumba de Jesús.

 

Gracias a la traición de Judas, un grupo de soldados y de guardias del templo arrestaron a Jesús. Pasada la noche y después de cinco juicios, Pilato, el Procurador romano lo entrega a una turba sedienta de sangre aun sabiendo que el acusado era inocente.

 

A esto le siguió el increíble drama de la cruz que finaliza a eso de las tres de la tarde del día 14 del mes Nisán del calendario judío, bajo una un negro techo de nubes con las palabras finales de Jesús: “Consumado es… En tus manos encomiendo mi espíritu”.

 

Un desenlace terrible y oscuro a una vida perfecta y llena de la luz divina. La peor tragedia en la historia de la humanidad. La peor, si hubiera terminado allí. Pere ese no es el caso. Ante la visita de mujeres discípulas de Jesús, los ángeles anunciaron: “¡No está aquí… Ha resucitado!

 

Hoy continuamos con el final de este precioso evangelio con los eventos relacionados a la resurrección de Jesús.

 

En la última escena dejamos a Cristo clavado a una cruz, exhalando su último aliento. Comprobada la muerte de Jesús por el centurión romano,  con el permiso de Poncio Pilato, José de Arimatea y Nicodemo se hicieron cargo de proveerle un rápido sepelio al Maestro pues el día de reposo estaba próximo a comenzar.

 

Llegó la mañana del domingo y, muy temprano, María Magdalena y otras mujeres se dirigieron a la tumba de Jesús con el propósito de preparar oficialmente su cuerpo. Pero, tal y como dos ángeles les informaron, Jesús no estaba allí pues había resucitado, lo que Pedro y Juan comprobaron luego de correr hasta el sepulcro.

 

De aquí en adelante, son varias las veces que el Cristo resucitado se apareció a sus discípulos y que resumimos inmediatamente.

 

La primera a María Magdalena quien le confunde con el cuidador del huerto cerca de la tumba.

 

En la segunda se aparece a 10 de sus discípulos que se encuentran encerrados llenos de temor.

La siguiente aparición de Jesús, una semana después, le permite a Tomás, incrédulo hasta ahora, comprobar definitivamente que Jesús está vivo.

 

Otro día, temprano en la mañana.

 

Seguidamente se da una de las escenas finales del Evangelio, sin duda una de las más emotivas del Evangelio. Nos presenta el diálogo íntimo entre Pedro y Jesús. Las tres preguntas de Jesús a Pedro (“¿Pedro, me amas?”) le da a Pedro una oportunidad de reivindicación. Las lágrimas amargas de arrepentimiento son sustituidas por la alegría del perdón de Jesús quien le encarga el cuidado del resto de los apóstoles. A todos ellos les deja su  encomienda

 

20:21 …Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes. 

 

El Evangelio de Juan termina, interesantemente, con la siguiente aseveración por parte del autor del Evangelio:

21:25 Jesús hizo también muchas otras cosas, tantas que, si se escribiera cada una de ellas, pienso que los libros escritos no cabrían en el mundo entero. 

 

Aunque obviamente se trata de una hipérbole, Juan nos está diciendo que no escribió todo lo que se podía sobre Jesús, sino solo parte, suficiente para cumplir el propósito de su Evangelio.

 

Sobre esto comentaremos en el próximo y último programa de esta serie. Pero antes de continuar con el tema de la resurrección, me parece importante dos notas a modo de aplicación.

 

Primero, y más evidente, la restauración de Pedro.  El segundo punto de aplicación final que quiero comentar es la incredulidad de los discípulos ante los anuncio de Jesús sobre su resurrección.

 

Resurrección (ver el estudio completo)

 

Conclusión

El estudio de los eventos asociados a la resurrección de Cristo es un instrumento para traer a la fe a algunos incrédulos así como para establecer firmemente la fe de muchos cristianos. Por eso, te invito a examinar la evidencia. Si Jesús resucitó, entonces lo que él dijo de sí mismo era cierto. Si Jesucristo resucitó, sus palabras «Yo soy el camino la verdad y la vida» no son el exabrupto de un maniático o de un farsante, sino la afirmación del mismo Hijo de Dios. Y lo que decidamos respecto a él es determinante para nuestra vida aquí… y para la eternidad.