RESUMEN

 A veces, en conversaciones sobre Jesús y la cristiana, alguien riposta: ¡demuéstramelo! Pues bien, para esos estamos dejando para su análisis dos hechos irrefutables e históricamente demostrables:

1. La persona única de Jesús

2. La resurrección de Jesús.

Y es que, dos días después de la muerte de Jesús, varias personas se toparon con el milagro más grande de la historia: la tumba de Jesús estaba vacía.

La tumba vacía de Jesús es quizás el mayor obstáculo para el que no quiere creer. La tumba vacía es un hecho incontrovertible de la Historia. Al que sinceramente busca le corresponde intentar explicar por qué.

La resurrección de Jesús de Nazaret es fundamental para la fe cristiana. Los cristianos creemos que Jesucristo se levantó de entre los muertos. Lo creemos por la fe y lo confirmamos por la historia.

La importancia de este evento para la fe cristiana estriba en lo siguiente. Si, en cumplimiento de sus propias palabras, Jesús de Nazaret se levantó de entre los muertos, su resurrección es el sello divino a su identidad: Hijo de Dios y Salvador del mundo.

Son varios los hechos históricos cuya mejor explicación es la resurrección. 

La existencia de la Iglesia cristiana

No olvidemos que el mensaje cristiano comenzó a predicarse el Día de Pentecostés, apenas 50 días después de la muerte de Jesús y en la misma ciudad donde murió. Dicho mensaje incluyó estas palabras dirigidas de manera especial a los responsables de su muerte. 

Algunos de los presentes en el discurso de Pedro ese día, habían presenciado la muerte de Jesús. Los líderes religiosos judíos conocían dónde habían dejado su cuerpo. Comprobar la falsedad de la resurrección que Pedro proclamaba era fácil. ¿Por qué no la refutaron entonces? El cristianismo hubiera muerto allí mismo, en su cuna.

Los apóstoles

Ninguno de ellos esperaba que Jesús resucitara. De hecho, uno de este selecto grupo (Tomás) rehusó creer a sus compañeros, aun después de que estos decían haberlo visto.

Ahora bien, ¿cómo es posible que tan solo unas semanas después este grupo de hombres cobardes desafiara a la multitud responsable de la muerte de Jesús con el mensaje de la resurrección del Maestro? ¿Qué transformó a estos cobardes en valientes?

Pablo

Un caso extremadamente peculiar e importante es el de Saulo de Tarso, mejor conocido como el apóstol Pablo.

Lo que hace a este caso tan especial, es el hecho de que existe evidencia histórica de que su extrema aversión contra la naciente iglesia cristiana cambió de manera súbita. Él se convirtió en el mayor exponente del Evangelio y en el autor de una tercera parte del Nuevo Testamento. ¿Cómo explicarlo?

Santiago

Otro caso de especial significación es el de Santiago. Santiago era un hermano de Jesús, quien al principio rechazó las inclinaciones mesiánicas de su hermano mayor, creyéndolo loco. Sin embargo, años más tarde vemos a Santiago (Jacobo) presidir el primer concilio de la iglesia cristiana en Jerusalén,  escribir uno de los documentos del  Nuevo Testamento  y, aun más tarde morir como mártir. ¿Qué ocurrió? Los documentos mencionan un encuentro del Cristo resucitado con su hermano Santiago.

El gran monumento

Aunque los turistas la visitan con frecuencia, el lugar identificado como la tumba de Jesús no contiene sus restos. Contrario a todas las tumbas de importantes personajes de la historia, la tumba de Jesús está vacía.

Todavía más dramático fue el hallazgo de los testigos oculares en la tumba. 

Antecedentes de la resurrección

Examinar a la luz de la historia los eventos relacionados a la resurrección de Cristo, incluye el análisis de las circunstancias que rodearon su muerte y su sepultura.

El proceso de la crucifixión.

Tumba, roca y guardia.

Explicaciones naturales a un evento sobrenatural

Consideremos ahora algunas explicaciones al evento de la resurrección de Jesús, según han sido ofrecidas por escépticos.

En realidad Jesús no murió. Esta teoría, originada por un tal Karl Venturini, establece que, en realidad, Jesús no murió en la cruz; solo sufrió un desmayo. Creyéndole muerto, algunos de sus seguidores cumplieron con Él los ritos mortuorios de la época y lo dejaron en la tumba. Allí despertó, se recuperó de sus heridas y, al salir, se presentó a sus discípulos.

Hay varios problemas con esta explicación…

Alucinaciones. Esta interesante teoría plantea que lo acontecido tras la muerte de Jesús obedece a un caso de histeria de masas: los desanimados discípulos recordaban la promesa del Maestro de que resucitaría y, en un estado de sugestión colectiva, experimentaron alucinaciones en las que creyeron ver a Jesús resucitado.

Lo que de primera instancia suena plausible, deja de serlo con un ligero examen. 

El cuerpo de Jesús se lo robaron del sepulcro. El interés de esta teoría es grande, ya que fue la explicación oficial usada por los líderes judíos en el primer siglo, tal y como lo narra el Evangelio de Mateo. Varios grupos pudieron haber sido responsables del robo: romanos, judíos o los mismos discípulos.

Sin quererlo, fueron los mismos judíos y sus cómplices romanos los que prepararon el escenario para que esta teoría pudiera contradecirse hoy. Para robar el cuerpo de Jesús, los discípulos tendrían que romper el sello romano en la tumba, y haber sido capaces de desarmar y dominar a los soldados romanos. Y no olvidemos que fueron estos mismos hombres (los discípulos) quienes cuando Jesús aún estaba vivo, huyeron despavoridos. Ahora muerto Jesús, ¿se enfrentarían los cobardes discípulos a una muerte segura al desafiar a la guardia romana frente al sepulcro?

¿Dónde está el cuerpo?

¿Invención premeditada? Los argumentos antes mencionados sirven para contestar a los que dicen que la historia de la resurrección de Cristo es un invento de los primeros cristianos. El número de testigos, su carácter y su martirio van en contra de esta posibilidad. 

Conclusión

Hablar de la resurrección de Cristo es, por supuesto, hablar de lo milagroso; y aquí comienzan las dificultades para algunos. Los escépticos materialistas niegan con rotundidad la existencia de lo sobrenatural. Rehusan creer en lo que no pueda demostrarse con rigor científico. Ellos descartan a priori la posibilidad de lo milagroso o lo sobrenatural. Por lo tanto, rehusan creer en la resurrección, no porque las evidencias así los convenzan, sino porque ya habían decidido de antemano que, por definición, no podía ser cierta. 

El estudio de los eventos asociados a la resurrección de Cristo es un instrumento para acercar a la fe a algunos, así como para solidificar la fe de los cristianos. Por eso, te invito a examinar la evidencia. Si Jesús resucitó, entonces lo que Él dijo de sí mismo era cierto. Si Jesucristo resucitó, sus palabras “Yo soy el camino, la verdad y la vida” no son el exabrupto de un maniático o de un farsante, sino la afirmación del mismo Hijo de Dios. Y lo que decidamos respecto a Él es determinante para nuestra vida aquí… y para la eternidad.