RESUMEN

 De manera que Dios sí ha dejado sus huellas en la Creación y en la historia. Pero el progreso y la ciencia han intentado descalificarlas como “testigos de Dios” (como les hemos llamado). A veces luce como si hubieran tenido éxito y la duda reinara sin oposición.

La revelación de Dios a través de las Sagradas Escrituras ha sido empañada por más de 200 años de estudios, conducidos con premisas anti-sobrenaturalistas. La revelación de Dios a través de su Hijo ha sido oscurecida tras un manto de aparente erudición que redefine a Jesús.

Nosotros, los creyentes, hemos fallado de mala manera en nuestro cometido de mostrar al mundo la “sabiduría de Dios” (Efesios 3:10).

Pero, como afirmó Blaise Pascal (filósofo y matemático cristiano del siglo XVII), para la persona que está dispuesta a creer, las evidencias de la existencia de Dios pueden ser suficientes como para iniciar un peregrinaje espiritual. No así con el que no quiere creer. Estas fueron sus palabras:

Dios nos ha dado evidencia suficientemente clara para convencer a aquellos con un corazón abierto, pero suficientemente vaga de modo que no obligue a aquellos cuyos corazones están cerrados.