RESUMEN

 

 Todavía podemos encontrar a uno que otro sabio mal informado que se atreve a decir que Jesús de Nazaret no existió de verdad. Esto está relacionado en parte con el hecho de que todavía hay personas que restan validez a los 4 Evangelios como documentos históricos. Bueno, ¿qué le vamos a hacer? La ignorancia es atrevida.

 

Historia y Nuevo Testamento

 

Quizás el lector objete que durante el diálogo sobre la persona de Jesucristo o de las raíces históricas de la fe cristiana, se acuda a los escritos bíblicos como fuente de información. Hay un punto importante a considerar en contestación a esa objeción.

 

 

Usar el Nuevo Testamento para los propósitos de nuestra “contestación a grandes preguntas”, no requiere que nuestro lector se suscriba a la creencia cristiana de la inspiración de la Biblia. Lo que sí planteamos es el uso del Nuevo Testamento como documento histórico.

 

 

Para nuestro fin, basta con demostrar que los primeros documentos de la Iglesia cristiana cumplen con tres requisitos: fiabilidad documental, fiabilidad histórica y fiabilidad literaria. 

 

 

Fiabilidad documental

 

La mayoría de los que critican al Nuevo Testamento nunca lo han leído e ignoran la abundancia y la antigüedad de los documentos (manuscritos) a través de los cuales nos llegó. 

 

 

La realidad es que el Nuevo Testamento está más respaldado por evidencia documental que todas las obras más importantes de la literatura clásica griega. En esos casos, no es extraño contar solo con un puñado de manuscritos de hasta diez siglos de distancia de los originales. 

 

 

De manera que el respaldo documental, tanto en cantidad como en cercanía a los hechos, es muy favorable para el Nuevo Testamento. Hoy en día, gracias a esta cantidad y calidad de documentos, las dudas textuales sin resolver sobre algunos de sus pasajes son muy pequeñas y ninguna atañe a enseñanzas de importancia.

 

 

Fiabilidad histórica

 

Como comentamos en la sección anterior, disponemos de una distancia corta entre los hechos narrados en el Nuevo Testamento y los documentos que conservamos de él.

 

Mateo  (60-70 d.C.)

 

Marcos (50-65 d.C.)

 

Lucas   (60-80 d.C.)

 

Juan     (90-100 d.C.)

 

 

Otro factor importante es el carácter de los autores.

 

Testigos oculares

 

Testigos creíbles

 

Testigos confiables

 

Testigos probados

 

 

Como colofón, aunque breve, también tenemos los hallazgos arqueológicos que han corroborado mucha de la información disponible en los libros del Nuevo Testamento. 

 

 

Fuentes extra-bíblicas (seculares). Existen abundantes referencias a la persona de Jesús en fuentes históricas no cristianas, entre ellas: (Johnson, Luke Timothy, The Real Jesus )

 

 

Fiabilidad literaria 

 

Con frecuencia, se acusa a los Evangelios de ser falsificaciones y tergiversaciones de la verdad. 

 

 

Los Evangelios como género. El estilo literario al que corresponden los Evangelios tiene elementos en común con las biografías antiguas. Desde una perspectiva moderna puede parecernos un trabajo de inferior calidad, pero no así en su contexto. El propósito de estas narraciones biográficas era revelar el carácter del sujeto, no dar una narración cronológica exacta de acuerdo con nuestros criterios modernos.

 

 

Corrupción en la traducción oral. La importancia de la memorización y de la tradición oral en la Palestina del primer siglo, es un hecho muy conocido. Es muy probable que algunos de los discípulos de Jesús tomaran apuntes. A esto debemos añadir el hecho de que la mayoría de las enseñanzas de Jesús fueran en forma poética y fácil de memorizar.

 

 

¿Historia inventada? 

 

¿Pueden los Evangelios haber sido producto de la imaginación? Si lo fueron, tendríamos que concluir que constituyen un pobre intento de producir un documento creíble. 

 

 

Tomemos como ejemplo el nacimiento virginal.

 

 

Otro hecho que no hubiera inventado un escritor con ánimo de convencer es el episodio cuando Jesús se somete al bautismo por Juan el Bautista.

 

 

Lo mismo sucede con otros detalles interesantes, como el de que Jesús no sabía el tiempo de su segunda venida, el momento en que Jesús maldice una higuera o aquel en el que su familia creía que estaba loco. Todas estas (y muchas más que podrían mencionarse) son circunstancias embarazosas que, de ser una invención, el escritor seguramente las hubiera excluido de formar parte de los Evangelios.

 

 

Aún hay más. ¿Y qué del hecho de que Jesús incluyó mujeres entre los discípulos en una época en que la mujer no era bien considerada? ¿Y la calidad de los discípulos de Jesús? 

 

 

O los Evangelios son una invención de baja calidad o, con sus paradojas, una cándida narración de hechos reales.