RESUMEN

#3 Bienaventurados los mansos (“humildes” en NVI) – continuación

5:5 Dichosos los humildes, 

porque recibirán la tierra como herencia.

“Heredarán la tierra»

No nos hemos olvidado de la segunda parte de la bienaventuranza, que es más fácil de entender. Pero eso no significa que no hallemos una interesante sorpresa.

Aquí vemos como, de una forma muy directa, se afirma que la bienaventuranza es una que se da principalmente en el plano escatológico. Ya habíamos comentado como eso aplica a todas las bienaventuranzas.

 

Pero, ¿qué significa para nosotros esta segunda venida de el Hijo de Dios? ¿Qué relación, si alguna, tiene con nuestra bienaventuranza?

 

Los cristianos evangélicos solemos enseñar que la esperanza del cristiano es ir al cielo. Dicho de otra manera enseñamos (o damos a entender) que cuando todos los eventos futuros terminen, los juicios de Dios ocurran, y el plan de Dios culmine, pasaremos el resto del eternidad en el cielo con Dios. Pero esto no es lo que la Biblia y esta bienaventuranza nos recuerdan.

 

Lo que las Escrituras presentan como la última fase del plan de Dios es una eternidad en “cielos nuevos y tierra nueva”, donde la “nueva humanidad” de la que habla Efesios, vive, disfruta y administra lo que podríamos llamar una nueva creación (o, quizás mejor, re-creación).

 

Esta última parte del plan futuro de Dios, o sea los cielos nuevos y la tierra nueva, son mencionados varias en otras partes de la Biblia y vendrán cuando todos los demás eventos, aún futuros para nosotros, (gran tribulación, segunda venida, juicio del gran trono blanco, resurrección de los muertos, milenio, etc.) hayan concluido. Y esa nueva tierra, nos dice Jesús, es la que heredarán los mansos.