RESUMEN

VIII. Parábolas del Reino de los Cielos (Cap. 13)

El tesoro escondido y la perla de gran precio (Mt. 13:44-46)

Esta parábola nos provee una poderosa imagen de lo que es la entrada al RD o sea a la salvación. Resumidamente el mensaje es este: la salvación es gratis, pero nos costará todo. Cualquier cosa o persona que nos importe más que Dios es un estorbo insalvable a la comunión con Él.

 

Interpretación – Semejante a la de la cizaña pero quizás describiendo a personas que se acercan al RD pero nunca entran ni pretender entrar en él. Su cercanía a los que sí están podrían dar la impresión de que son, sin serlo.

 

IX. En Nazaret (13:53-58)

La parte final de este capítulo trece puede ser visto como una transición. Terminada la enseñanza de las Parábolas del Reino, Jesús vuelve a “su tierra” (Nazaret) donde tenemos la oportunidad de ver encarnada algunas de las enseñanzas anteriores.

 

El Reino de lo Cielos ha llegado. El Rey está presente entre los suyos. ¡Y nada sucede! No hay señales del poderío del Reino o de su Rey. Nos hay victoria aplastante ni conversión masiva. Solo hallamos incredulidad. 

 

El Rey está presente, pero nadie lo reconoce como Rey. Reconocen sin problemas sus milagros y su conocimiento sobrenatural. Y ellos creen saber quién es. Se trata del hijo de José el carpintero y de María, su esposa. Es parte de una familia cuyos miembros son capaces de recordar por nombre. Lo vieron crecer. Conocieron su infancia y su juventud. Ese “mocoso” no convence aunque le respalden sus palabras y milagros. La familiaridad les ciega y no ven lo obvio. Al contrario, lo que ven les hace escandalizarse (“tropezar” – σκανδαλίζω).

 

Por supuesto, ya Jesús había hablado de esa posibilidad (Mat.11:5-6). Más adelante, cuando el mensaje del Cristo crucificado y resucitado es proclamado, encontramos la misma reacción (de escándalo) entre el pueblo judío.  (I Cor. 1: 23; I Pedro 2:6-8).

 

Antes de abandonar este interesante párrafo con el que cierra el capítulo 13 es importante hacer varias aclaraciones.

 

Primero, que como ya hemos visto en otras ocasiones del ministerio de Jesús, los milagros no necesariamente producen una fe salvadora.

 

Segundo, que Jesús NO dijo que “no hay profeta en su propia tierra”. sino: “No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.”

 

Y, por último, el significado de estas palabras: “Por la incredulidad de ellos, no hizo allí muchos milagros.” (13:58)

IX. Herodes,  Juan el Bautista y Jesús

Antes de entrar en el pasaje propiamente, aclaremos un poco lo relacionado a los diferentes “Herodes” mencionados en la Biblia.

 

Herodes “el Grande” es el primero. A su muerte, su territorio fue dividido entre cuatro de sus hijos

1. Felipe (el Tetrarca)

2. Herodes Antipas (el hijo más joven de HG).

3. Arquelao

4. Herodes Agripa I

5. Herodes Agrippa II (nieto de H el G)

 

Cuando hablamos de JB en los primeros estudios de esta serie, ya habíamos comentado sobre este incidente.

 

12…Después fueron y avisaron a Jesús.

13 Cuando Jesús recibió la noticia, se retiró él solo en una barca a un lugar solitario.

Se puede decir que el encarcelamiento de Juan el Bautista significó el inicio del ministerio público de Jesús según lo vemos en Mateo. Juan deja de predicar y Jesús comienza a hacerlo.

 

¿Qué significado podemos dar a esto? Que termina una etapa y comienza la siguiente en el plan de Dios.

 

La muerte de JB obviamente afecta al Maestro y señala la etapa final de su ministerio.

 

Al leer de la parte final de la vida de JB no puedo sino ver el increíblemente enorme contraste entre el último capítulo en la vida de JB y lo que en esos círculos se predica.

 

¿Le pagó Dios mal a JB por su servicio y fidelidad?

Nuestro mayor reconocimiento en esta vida sería que se pueda decir lo mismo que se dijo de Juan 10:40-42)

 

Nuestro mayor reconocimiento en la otra vida será escuchar de labios de nuestro Señor estas palabras: “Ven, buen siervo y fiel… No necesitamos ni queremos nada más.