RESUMEN

X. Ley, tradición y contaminación (14:1-9)

Los mandamientos en el Antiguo Testamento sumaban 613 (de los 613 que listaban ellos, 248 mandamientos y 365 prohibiciones). Estaban claramente identificados y, algunas interpretaciones de dichos mandamientos por parte de los escribas, los habían hecho aun más difícil de cumplir. A pesar de esto, se podría decir que esto era nada comparado con los reglamentos establecidos a través de la tradición judía, que llegó a tener para los líderes religiosos la misma autoridad que la Ley Mosaica.

 

La cita que hace  Jesús de Isaías 29, representa la posibilidad de un mal peor.

 

La explicación de Jesús Mateo 14:10-20

El rito de lavarse las manos, no como una medida de higiene sino religiosa, y la discusión de Jesús con los fariseos en torno a ella, ha dado pie, como ya vimos, a una importante verdad. No hay manera de dar importancia a la doctrina de los hombres sin alejarse de la verdadera ley de dios. Es lo uno o lo otro.

 

Ahora bien el cumplimiento de la ley, visto correctamente, era la forma en que una persona podía vivir correctamente, o sea justamente. La tradición de los fariseos perseguía lo mismo, agradar  Dios. Por supuesto un rito externo, como lavarse antes de comer, no lograba algo en el interior del ser humano. Como tampoco lo lograba un cumplimiento superficial, mecánico y litúrgico.

 

En este dialogo, y aparentemente no conectado con todo lo anterior, escuchamos de labios de Jesús una de las más poderosas explicaciones sobre el origen de la maldad humana. (18-20)

 

Es del interior no físico, espiritual, del ser humano donde se origina el pecado.

 

Dos importantes corolarios se derivan de esta afirmación. Primero que nosotros pecamos porque somos pecadores. 

 

Lo segundo es que, en consecuencia, la transformación humana no vendrá por cambios externos, sino internos.

 

El problema de la humanidad es el pecado y solamente eliminando el poder del pecado la persona puede comenzar a cambiar.

 

Permitían resumir estos párrafos a través de varios versos del libro del profeta Jeremías (17:9; 2:22; 13:23; 2:13; 6:16).