RESUMEN

Jerarquía en el Reino (Mateo 18:1-9)

Ser el más importante, el jefe, ejerce una gran fuerza sobre la mayoría de nosotros. La posible afirmación de nuestro valor e importancia que resulta de posiciones, puestos y protagonismo suele ser codiciada. La perspectiva de Jesús sobre el estilo de liderazgo del Reino de Dios es muy diferente a esto.

 

Más adelante, cuando la madre de Jacobo y Juan intercede solicitando puestos de privilegio para sus hijos, Jesús dirá… (Mt. 20:25-8).

 

Oveja perdida y los pequeños (Mateo 18:5-14)

El interés de Jesús, así como el de Dios a lo largo de las escrituras, es en favor de los “pequeños” en el mundo: pobres, viudas y huérfanos.

 

La transición entre un tema y el otro es sutil, porque están relacionados. Primero: ¿quién es grande? Segundo: cómo tratar a los pequeños.

 

¿A quiénes se refiere Jesús por “pequeños”? Los comentaristas difieren sobre si se refiere a niños, a gente no importante o a los “pequeños en la fe” (¿nuevos creyentes?). El párrafo que sigue, la parábola de la oveja perdida usada en un contexto diferente a Lucas, apunta en favor de la última opción. (Lucas 15:10-14)

 

Los pequeños aquí son los que, en el cuerpo, en la congregación, pueden parecernos menos importantes. Si optamos por este criterio, quizás sería aplicable en nuestros tiempos a los niños, los recién convertidos, los débiles en la fe, etc.

 

El perdón en el Reino (Mateo 18:15-35)

El perdón es, por supuesto, un aspecto importante de la fe cristiana. Dios nos ha perdonado sin merecerlo y nosotros somos llamados a perdonar a los que pecan contra nosotros.

 

De manera que cuando Pedro pregunta en este pasaje cuántas veces hay que perdonar al hermano, la contestación del Maestro es, para todo fin práctico, “siempre”.

 

Por otro lado, y es muy importante decirlo, algunos han interpretado a la luz de lo dicho anteriormente, que los cristianos podemos vivir vidas carnales sin consecuencia alguna en la iglesia. A fin de cuentas, no dijo también Jesús que “no juzguéis para que no seáis juzgados”?

 

Lo que nos lleva a afirmar lo siguiente antes de entrar de lleno en el pasaje. Si equivocada está la iglesia rígida, con normas farisaicas que estrangulan el gozo y la libertad del cristiano, haciéndole vivir en temor constante, igualmente está equivocada la iglesia permisiva donde todo es aceptado como pasable en aras de un perdón mal entendido.

 

Por eso es que es importante considerar las dos secciones que siguen en conjunto.

 

En resumen, esto será lo que veremos. Los cristianos debemos vivir perdonando como perdonados que somos. 

 

El proceso de disciplina y restauración en la iglesia.