RESUMEN

El templo y el fin (Mateo 24) – Parte 2

En la mente de los apóstoles, seguramente tratando de entender las palabras de Jesús en relación con sus propias ideas del “fin”. 

 

¿Qué es el fin?

Antes de pasar al tema siempre interesante de la contestación de Jesús y de las “señales del fin”, es importante aclarar qué es lo que se entiende por “el fin” en este lenguaje bíblico escatológico.

 

Quizás con esto nos llevamos la primera sorpresa..

Hechos 2:16-17

I Juan 2:18

 

La sorpresa al leer estas palabras es que ¡”el fin” ya había llegado!

 

¿De qué se trata esto? ¿Estaban confundidos los Apóstoles Pedro y Juan? La pregunta es vital. Cuando más adelante hablemos del movimiento preterista veremos cómo esta cita parece apoyar su idea de que Cristo ya vino en el año 70 y que, en efecto y literalmente, la segunda parte del siglo primero eran los “últimos días” y la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C. la venida del Señor Jesucristo y, por lo tanto, “el final”.

 

La llegada del Reino de Dios con la manifestación de Jesús el Dios encarnado, marca el comienzo de los tiempos del fin en el sentido de que el Reino de Dios ya ha llegado.

 

Por eso es que, aunque falten cosas por cumplirse, una vez llega Cristo y el Espíritu Santo es derramado sobre la iglesia, en efecto, han comenzado “los tiempos del fin”. Los «postreros días” comenzaron con la (primera) venida de Jesús.

 

Las señales

Iniciamos nuestra consideración del capítulo 24 de Mateo con varias aclaraciones, aunque algunas de ellas suenen como repeticiones.

1. Las «señales del fin» caracterizan nuestra era, no sólo el

 «fin del fin»

2. Las “señales” en estos versos definen nuestro tiempo, no la fecha de la segunda venida.

3. Las “señales” nos indican la tendencia, no el orden cronológico.

4. Las expectativas judías vinculaban la destrucción de Jerusalén con la «parousía» o llegada del Mesías (Dan. 9:25-26)

5. Preguntan sobre el cumplimiento «en bloque» de estos acontecimientos y las señales que le precederán.”

 

Al referirnos a estos versos usualmente comentamos cómo la gran cantidad de conflictos bélicos, falsos mesías y una supuestamente creciente incidencia de terremotos y hambre son indicios de la inminente venida de nuestro Señor Jesucristo.

 

La realidad es que la evidencia científica no confirma una incidencia creciente de terremotos en la segunda parte del S. XX.

 

En cuanto al hambre la disponibilidad de alimentos, su precio, el número de hambrunas y el porcentaje de la población mundial que padece hambre ha disminuido significativamente en los últimos 200 años.

 

Parte de la insistencia en estas interpretaciones, equivocados como están, es la idea, incorrecta también, sobre el significado de las palabras de Jesús, cuando dice:

v.  8 Todo esto será apenas el comienzo de los dolores. 

 

La idea del parto como imagen de los tiempos del fin era común en la escatología judía y apuntaba, mas que a la frecuencia de los dolores, al sufrimientos propio de estos

 

Así lo muestra Pablo en Romanos 8:18-25; 1 Tes. 5:1-3; Juan 16: 20-21.

 

Como señales de una Era, no del fin, Jesús recuerda que «Aún no es el fin» – Mt. 24:5-6.