RESUMEN

Tres historias

Las tres historias que siguen son bastante conocidas. Examinémos-las en su contexto. 

 

Recordemos primero, que siguen a dos breves parábolas que ya vimos en el capítulo 24: la llegada de un ladrón (42-44) y la del siervo (45-51).

 

Jesús ha contestado a sus discípulos sus preguntas sobre los eventos del fin y ha explicado con bastante detalle los acontecimientos previos a su regreso. Sin embargo no fue específico en la fecha, sino que enseñó “estén preparados”.

 

Entiendo este capítulo 25 de Mateo como una sencilla pero poderosa invitación a vivir correctamente, dando prioridad a los asuntos del Reino de Dios, entretanto que el Rey regresa. El Señor nos llama a:

Vivir preparados diligentemente (1-13) – las diez jóvenes (vírgenes)

Vivir administrando sabiamente (14-30) – monedas

Vivir sirviendo incansablemente (31-46) – ovejas y cabras

 

Las tres historias son únicas a Mateo y presentan situaciones muy parecidas. En todas ellas hay un persona de autoridad que se ausenta por un tiempo y que ha confiado a varios subordinados algún elemento o tarea. Es claro, como ya hemos dicho, que las historias explican cuál debe ser la conducta del verdadero discípulo entretanto el Señor regresa. Se hace claro en ellas cuál es nuestra responsabilidad en el interim. 

 

Nuestra interpretación de este capítulo debe ser guiada por varios elementos.

Número uno, tenemos que recordar la naturaleza del texto.

Número dos, el contexto.

Número tres, y quizás lo más difícil, tenemos que acercarnos al texto sin ideas preconcebidas.

 

Volvemos a Mateo 25 y a esas consideraciones especiales en su interpretación. Podemos presentarlo en forma de preguntas.

1. ¿A quiénes van dirigidas estas palabras? ¿Se trata de sus discípulos? ¿Sus oyentes judíos?

2. ¿Hay condenación para los que “no salen bien” en la historia?

3. ¿Es la iglesia el contexto en el cual deben ser interpretadas?

Vivir preparados (1-13) – las diez jóvenes (vírgenes)

Podemos resumir la historia de este modo. De las diez damas de honor en una boda solo cinco han traído suficiente aceite, y son las que, a la llegada del novio, pueden entrar y participar de las bodas.

 

Usualmente esta parábola es explicada así. Las diez vírgenes representan creyentes. Las que tienen aceite son las que están preparadas porque están llenas del ES. Las que no, son cristianos carnales que, “al no tener el Espíritu” son rechazadas por el novio.

 

¿Cómo la interpretaremos? Vayamos por parte. Primero, el contexto. Al final del capítulo 24 (recordemos que la división en capítulos y versículos es artificial, por conveniencia, no inspirada) esto es lo que leemos.

 

Recordemos que parte importante de las preguntas de los discípulos al inicio del cap. 24 fue “¿cuando?” La otra va en la misma dirección: ¿qué señal…?

 

Los discípulos estaban interesados en conocer los detalles, en términos temporales, de los acontecimientos del fin. Pero el énfasis de la contestación de Jesús (que muy bien podemos decir que abarca los caps. 24 y 25), no es en el sentido de cuándo Él vendrá sino de cómo los entrará (a los discípulos). El Señor espera una conducta correcta, todo el tiempo.

 

 

Vivir administrando (14-30) – las diez monedas

El tiempo entre la primera y la segunda venida de Jesús no es uno de pasividad. El pueblo que le espera, lo hace administrando correctamente lo que se le ha encomendado y sirviendo desinteresadamente a aquellos más frágiles en el cuerpo de Cristo.

 

Así como en el caso de la parábola anterior (la boda y las 10 vírgenes) el compromiso real con el Reino de Dios y con su Rey se manifiesta exteriormente, en acciones concretas.

 

Este pasaje suele leerse como una advertencia de que la salvación pueda perderse. En realidad es una advertencia para aquellos que creer tenerla y no la tienen.

 

Vayamos al pasaje. Las enseñanzas

1. Todos administramos “les encargó sus bienes” v. 14.

2. Administramos “según su capacidad” v. 15

3. La espera puede ser larga: “Después de mucho tiempo volvió el señor…” v. 19

4. El criterio de evaluación es la fidelidad: “siervo bueno y fiel!” v. 21 y v. 23

5. El propósito es la honra del Señor: “Ven a compartir la felicidad de tu señor!”  v. 21 y 23

 

¿Y qué del tercero?

 

Contrario a algunas interpretaciones, no se trata de creyentes que fallaron de alguna manera por lo que fueron condenados. Lo sabemos porque:

1. Es “malo y perezoso”. (26) “Malo” – en contraste con “justo”

2. Es “siervo inútil” (30)

3. Porque su conducta confirma que, en realidad, “no tiene” – “ Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene.” (29)

4. “Conoce”, pero no actúa conforme