RESUMEN

Su nombre  es una forma abreviada de la frase “¿Quién como Dios?”. Fue casi de seguro un agricultor. Le conocemos menos que a su contemporáneo de Isaías. Fue el profeta a través de quien Dios anunció el lugar del nacimiento del Mesías. 

Nuevamente, no son muchos los datos que tenemos de este profeta. Por las descripciones que ofrece en su libro es probable que Miqueas fuera un agricultor y no un profeta “profesional”  (3:11). Pero todo parece indicar que residía en Jerusalén. 

 

Su celo y autoridad.

El v. 3:8 nos da luz sobre sus convicciones y la fuerza detrás de su ministerio.

Yo, en cambio, estoy lleno de poder, 

lleno del Espíritu del Señor, 

y lleno de justicia y de fuerza, 

para echarle en cara a Jacob su delito; 

para reprocharle a Israel su pecado. 

 

No era un tiempo fácil en Judá el que le tocó a Miqueas. 

11 Sus gobernantes juzgan por soborno, 

sus sacerdotes instruyen por paga, 

y sus profetas predicen por dinero; 

para colmo, se apoyan en el Señor, diciendo: 

«¿No está el Señor entre nosotros? 

¡No vendrá sobre nosotros ningún mal!» 

 

Como Isaías, ocupó un importante puesto entre los profetas de la segunda mitad del S. VIII AC. entre los años 735 a 700 AC, pero especialmente durante el reinado de éste último. Por lo tanto fue contemporáneo de Isaías, Oseas y Amós. 

Esto significa que durante el ministerio de Miqueas, como en el caso de Isaías, el Rey Uzías ya había muerto y que se sucedieron una importante serie de hechos asociados con frecuencia a reyes asirios. 

 

Pero también tuvieron problemas con sus hermanos del norte. Unidos a los sirios atacaron Jerusalén , dejando una gran cantidad de muertos y cautivos. En respuesta, Acaz el rey de Judá, hizo una alianza con los Asirios a cambio de una cantidad significativa de oro anualmente y de ceder su autonomía.

 

Para esta época la vida religiosa estaban en decadencia en el Reino del sur. Por un lado el significado de la posesión de tierras se había apartado del sentido familiar (tribal) de antes y un modelo de tipo latifundista (acaparamiento de tierras) le sustituía. Por un lado había prosperidad material, por otro la pobreza creada por la prosperidad de los ricos.  Esto se manifestaba de manera especial en las áreas rurales, de donde provenía Miqueas y donde, sin lugar a dudas, él había sido testigo de los efectos del “progreso.”  

 

Igual que Israel al norte, Judá experimentó tiempos de prosperidad económica con los mismos efectos que en Israel. La corrupción llevó a los ricos  ser más ricos, mientras los pobres eran abusados y esclavizados.

 

Con este escenario de fondo, Miqueas anunció el castigo de Dios por el pecado, siendo el instrumento del juicio divino el monstruo asirio al norte, que durante esta época ya había arrasado de manera inmisericorde a Samaria (Reino del Norte) y que se cernió sobre Jerusalem en tiempos de Ezequías bajo el mando del famoso Senaquerib.

 

Es difícil encontrar una estructura clara en el libro. Incluyo a continuación una posible división propuesta por Robinson en su libro sobre los Profetas Menores:

1-3 Juicio

4-5 Consuelo

6-7 Salvación

 

Como otros profetas, su mensaje es una combinación de juicio y esperanza.

Juicio. El juicio de Dios ha de venir sobre Samaria y sobre Jerusalén. Los motivos: la opresión a los pobres y la desobediencia a la voz profética. 

Esperanza. El futuro del Reino de Dios bajo el liderazgo del Mesías. De este reino se habla en los caps 4 y 5, y también en 7:8-20.

Dios es Dios. Un importante elemento en el mensaje de Miqueas lo es el hecho de que el culto a Dios no es simplemente una actividad religiosa sin repercusiones en le resto de la vida. La aplicación de la vida religiosa a la vida diaria es inevitable.

Influencia. El mensaje de Miqueas continuó causando impacto aún después de su muerte. Más de 100 años después era recordado por Jeremías (Jer. 26:18), como ya vimos antes. Quizás incluso influenció al rey Ezequías (II Rey. 18:4), como también mencioné.

Las palabras finales del libro trascienden la necesidad inmediata y el contexto histórico para extenderse a un futuro de aplicación universal cuyas dimensiones de misericordia se elevan a niveles insospechados. “¿Qué Dios como tú?”…  La acción de Dios sobrepasará cualquier expectativa humana. Irá más allá de la restauración de un remanente e incluirá el perdón. 

 

Con Miqueas y el pueblo tenemos que preguntarnos también, “¿Qué Dios como tú?”, y adorar en silencio, agradecidos…

“¿Qué Dios como tú?”, pregunta el pueblo en obvia referencia al nombre de Miqueas, y también al cántico de Moisés (Ex. 15:11). 

¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses? 

¿Quién como tú, magnífico en santidad, 

Terrible en maravillosas hazañas, hacedor de prodigios? 

 

Con estas palabras se nos obliga a recordar la liberación del pueblo de Dios de la esclavitud en Egipto (el Éxodo), a la que ya hice referencia, y a ver esta nueva realidad, aún futura para los oyentes del profeta, como una nueva liberación, un nuevo acto de Dios en favor de su pueblo.