Salvación en tres tiempos

Introducción: Primera de Pedro

Es muy humano perder la perspectiva correcta de las cosas cuando nos hallamos bajo presión. Los hermanos a los que va dirigida la 2 Carta de Pedro (creyentes dispersos por toda la zona de lo que son hoy Turquía, Iran, Iraq y Siria), se hallaban bajo persecución. Quizás pensaríamos que un tiempo como éste es un momento para olvidar la enseñanza y dedicarnos a consolar. La mayoría de nosotros, haríamos eso.

Uno de los puntos más sorprendentes de esta carta es precisamente este asunto. El autor, Pedro (desde Roma (+/- 63),  por supuesto que va a consolar a los hermanos, pero antes hay algo muy importante que hacer. Primero, es necesario poner en una correcta perspectiva los acotencimientos, mirándolo desde una óptica eterna.

A veces el mejor consuelo es conocer mejor a Dios y su PLAN para nosotros…

 

Salvación de Dios: 3 tiempos

La salvación de Dios es una “salvación en 3 tiempos”. ¿Qué queremos decir con esto?

La Biblia enseña que:

– Hemos sido salvados
– Seremos salvados
– Estamos siendo salvados

 

Pasado: Elección inmerecida (1:1-2)

1:1 Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, 2 elegidos según la presciencia de Dios Padre…

1:20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

La identidad de estos cristianos perseguidos estaba cimentada en su salvación; en su elección. Habían sido elegidos por Dios Estaban expatriados, ¡pero habían sido elegidos elegidos… (Ver Ef 1:4) No solo es la salvación es un hecho consumado, sino que es parte del plan eterno de Dios.

1:18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación

Rom. 8:24 Porque en esperanza fuimos salvos; pero la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo? 

Tito 3:5 …nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,…,

 

Futuro: Herencia garantizada (1:3)

1:3 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, 4 para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, 5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 

Aquí como en otros lugares se habla de una herencia. La Biblia dice que hemos “renacido” (v. 3); hemos sido adoptados por Dios y, por lo tanto, somos sus hijos y herederos, así como coherederos con Cristo. La descripción de esta herencia en este pasaje es sublime. Es una herencia…

1. Incorruptible

2. Incontaminada

3. Inmarcesible

Frente a la realidad de este mundo de muerte, pecado y perecedero (Rogers), nuestra herencia es descrita como permanente, pura y permanentemente bella; su sustancia no se destruye; su pureza no se mancha; su belleza no se marchita

Romanos 5:9-10 9 Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

 

Presente: Cuidado seguro

1:5 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero.

En el aquí y en el ahora, donde somos peregrinos, “estamos siendo” guardados

En el aquí y en el ahora, donde somos peregrinos, “estamos siendo” guardados, término militar con el que se alude bien a una fortaleza militar o a una guardia de soldados. Pero en el caso de los creyentes la protección es realizada por el poder de Dios.

“El Dios que guarda en el cielo la herencia (v. 4),

guarda también en la tierra a los herederos (Schelkle)

Una visión equivocada de la salvación, donde todo depende cristiano mismo, crea incertidumbre e inseguridad. El remedio contra estas es la realidad de que el mismo Dios que nos ha salvado seguirá guiándonos y protegiéndonos. Dios está por nosotros, no contra nosotros. En la carrera imaginaria de la salvación, Dios nos anima desde las gradas, nos dirige como “entrenador” y corre dentro de nosotros como el Espíritu.

Romanos 8:35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?  36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo;
Somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Judas 24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, 25al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.

 

Conclusión

¡Qué seguridad más grande la que podemos experimentar los creyentes! Hemos sido salvos. Nos espera una indescriptble herencia. Pero no sólo eso. Aquí y ahora, en el devenir diario de la vida cotidiana, enfrentados a las presiones de una sociedad hostil y a los ataque de los enemigos del Evangelio, el primero de los cuales es el diablo, ¡somos guardados por Dios!

La vida cristiana es una vida segura. Aún en medio de las persecusiones y de las presiones podemos vivir tranquilos. Tenemos la certeza de una salvación con una gran historia. Hemos renacido; heredaremos; somos guardados. Nuestra salvación está anclada en el pasado, se proyecta hacia el futuro y se hace realidad en el presente.

Mira al pasado: Regocíjate al contemplar el plan de Dios.
Mira al futuro: Anímate al ver lo que El tiene preparado para Su pueblo.
Mira al presente: Gózate en el cuidado amoroso de Dios y descansa en él.

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