RESUMEN

 

 Aunque toda la humanidad a lo largo de la historia ha dado muestras de creer en un ser superior y aunque parece ser que nuestro cerebro está alambrado para creer en Dios, muchos creen que la creencia en Dios es innecesaria, anticuada e improbable. ¿Es posible contestar a este tipo de argumento?

 

Si Dios existe y es el Creador —como creemos los cristianos— ¿nos ha comunicado de alguna manera su realidad, su presencia y su voluntad? 

 

En un sentido muy literal, Él lo ha hecho. Dios “no se dejó a sí mismo sin testimonio” (Hechos 14:27). Los cristianos creemos que su existencia se evidencia a través de diferentes vehículos a los que yo llamo “los testigos de Dios”. 

 

 

En primer lugar, la Creación (Romanos 1). También Dios se presenta por medio de la revelación escrita; las Sagradas Escrituras (Salmos 119; 2 Timoteo 3:16). En tercer lugar, Dios se reveló en la persona de Jesús (Juan 1:18; Hebreos 1:1-2). Por último, Dios también se muestra (al menos así se supone que sea) a través de la Iglesia, su cuerpo y representante divino en el mundo (Efesios 3:10).

 

 

Dios se ha mostrado, pero algunos lo han “escondido”. Las generaciones que vivimos a principios del siglo XXI, hemos cedido a la razón y a la ciencia la autoridad de servir como agentes verificadores de todo tipo de conocimiento, sea este científico o no. En respuesta a los testigos de Dios, se excluye a priori el elemento sobrenatural y se ofrecen explicaciones materialistas (que no incluyen a Dios).